domingo, 8 de junio de 2008

Seguridad: Un tema pendiente...


Seguridad Nacional. Una reflexión a propósito de la salud en el Ejército mexicano.

Por Víctor Aguilera

Desde que el ser humano existe ha socorrido para su supervivencia a la creación de instituciones –entidades de ordenación–. Lo cual ha dado paso en lo político a formas de organización variadas, que van desde los grupos tribales de las sociedades primitivas pasando por los imperios y reinos de la antigüedad hasta los modernos Estados de hoy, todos formados para garantizar la preservación de condiciones estables de vida –a veces cuestionables–.

El estado moderno ha sido desde su incipiente formación en siglo XVI a manos de la España colonizadora y con su consolidación en el siglo XVIII con la consumación de la revolución política de la Francia napoleónica, la entidad ordenadora más exitosa jamás creada y sostenida hasta nuestros días.

Sus cualidades fundamentales la territorialidad y la legalidad, la primera referida al efectivo dominio de un espacio geográfico delimitado y la segunda a la existencia de una ley, han supuesto un esfuerzo importante en la consecución de órdenes fiables para regular el desarrollo de las sociedades.

Sin embargo, a la par de los problemas resueltos con su creación, nuevos dilemas han ido surgiendo. Uno de los mas problemáticos ha sido la mediación entre la seguridad del individuo –la preservación de la integridad humana– frente a la seguridad del Estado –que se entreteje entre el plano nacional en el manejo de los problemas a su interior (Interés Público) y la esfera internacional en su supervivencia frente a otros Estados (Seguridad Nacional)–.

Paradójicamente, si bien ambas esferas se refieren a problemas de distinta intensidad, resalta que aun siendo la preservación de la integridad humana un aspecto vital de las tareas estatales, este fin difícilmente se hace efectivo para un amplio conjunto de individuos sin la supervivencia del Estado mismo.

Hablar de Seguridad Nacional implica reconocer que su preservación no mira por la justicia, prioriza lo más razonablemente el cumplimiento del interés nacional –el marco que hace posible el desarrollo de la vida en una sociedad–. Su enfoque es pragmático, lo que prima no es la equidad sino la conservación del Estado, sin el cual lo público se desvanece, y el particular queda a merced del caos.

Ante lo expuesto, actualmente la garantía de condiciones que posibiliten el integro desarrollo social –para el cual el Estado da vida a una serie de estructuras burocrático administrativas y de protección como la policía y el ejercito– ha sido el terreno que mayores dilemas ha venido a plantear en el tema de la salud pública particularmente en el ejercicio de las Fuerzas Armadas.

El ejercito, institución creada por el Estado para el aseguramiento de su existencia y la conservación del orden a su interior, resulta hoy a la luz de las transformaciones que ha vivido el país en el ultimo medio siglo una entidad volcada principalmente al auxilio de los civiles en zonas de desastre, tarea a la que se ha venido a sumar en la ultima década –ante la ineficiencia de los cuerpos policíacos– el combate al narcotráfico.

Así, si bien el ejecito enfrenta numerosos desafíos producto de la precariedad de las condiciones de vida del país, amen del narcotráfico y otras vicisitudes en la defensa de la soberanía, ha sido en el rubro de la salud donde ha encontrado su punto de vulnerabilidad más significativo e insospechado.

Desde hace meses se ha dejado sentir en los medios de comunicación la gravedad del problema respecto a una alta incidencia de casos de VIH/Sida entre los elementos activos del ejército. –Como evidencia el recuadro del inicio–

[1]

Atención que generada a raíz del cese de actividad de los militares afectados, ha despertando fuertes críticas que ven en el cese de los efectivos afectados la vulneración de las garantías inalienables de todo individuo. Un reclamo que si bien resulta políticamente correcto encierra una serie de consideraciones que merecen una mayor revisión.

Y es que si bien es derecho inalienable de toda persona –en el marco de la ley– ejercer la profesión que más satisfaga sus expectativas. El problema de la salud pública al interior de las Fuerzas Armadas deja patente una serie de problemas poco explorados.

Por principio de cuentas el problema exige tener claro que en la elección de la vida militar confluye la libertad del individuo en su elección y la exigencia de las fuerzas armadas en el seguimiento de sus procedimientos.

Concertación que evidencia la tensión entre la condición de la ciudadanía como la condición que convierte a todo individuo en objeto de interés para el Estado y el respeto por los códigos y procedimientos propios de las instituciones a las cuales el individuo se sujeta por voluntad propia.

Porque siendo el ejército una entidad creada para la preservación de la seguridad del Estado y bajo un régimen de exclusión –como conjunto de leyes de aplicación restringida a quienes por elección voluntaria se adscriben a la vida militar–, es difícil esperar que en la ejecución de sus procedimientos se primen las razones del orden civil.

A esta consideración se debe ser prudente en reconocer la existencia de derechos y prerrogativas propias del ejército que establecen la atención pertinente a quienes como en todo trabajo sufrieren lesiones en el cumplimiento de su deber. Lo cual a consideración de la naturaleza de padecimientos como el sida no es una relación tan sencilla de esclarecer.

Así, ante los innumerables razonamientos que el problema trae a discusión conviene señalar la necesidad de una revisión detenida de las leyes existentes y de las consideraciones que de su examen se formulen, porque a decir de Hobbes, no siempre la razón del Estado es la razón de lo humano –lo cual complementando exige decir que– sin embargo, hoy la razón de lo humano difícilmente sobrevive sin el Estado.

[1] Información extraída de la página web de la Secretaría de la Defensa Nacional por medio de una petición de acceso de información. Enlace: http://www.sedena.gob.mx/

jueves, 5 de junio de 2008

Del Mundo de la Ciencia al Mundo de la Investigación?


LATOUR, Bruno (1998) From the World of Science to the World of Research. Publicado en Science, New Series, Vol. 280, No. 5361, pp. 208-209. Publicado por American Association for the Advancement of Science (AAAS). Consultado en http://www.jstor.org/stable/2895662, accesado 05/06/2008, traducción: Victor Manuel Gutiérrez Sánchez.

En el anterior siglo y medio, el desarrollo científico ha sido abrumador, pero el entendimiento de dicho progreso ha cambiado dramáticamente. Caracterizada por la transición de cultura de la “ciencia” a cultura de la “investigación”. La ciencia es certidumbre; la investigación es incertidumbre. La ciencia se supone debe de ser fría, directa y distante; la investigación es calida, envolvente y riesgosa. La ciencia pone fin a los avatares de las disputas humanas; la investigación crea controversias. La ciencia produce objetividad alejándose lo mas posible de las ataduras de ideología, pasiones y emociones; la investigación se alimenta de todas ellas para traducirlas en objetos de investigación comunes.
Hay una filosofía de la ciencia, pero desafortunadamente no hay una filosofía de la investigación. Existen muchas representaciones y clichés para comprender la ciencia y sus mitos; pero muy poco se ha hecho para iluminar a la ciencia. Una Asociación se creo hace 150 años para el avance científico, pero como luciría una Asociación para el Avance de la Investigación?
La ciencia y la sociedad no pueden separarse, dependen de la misma base. Son como dos vertientes de poder definidas por su misma constitución: si se altera la separación de poderes, inmediatamente se altera por un lado la visión de lo que es la ciencia y de lo que puede hacer la sociedad. Esto probablemente sea lo que mas ha cambiado desde el comienzo de la AAAS. La ciencia y la investigación se relacionan de distinta manera con el resto de la cultura.
En el modelo tradicional, la sociedad era como la pulpa de un durazno, y la ciencia su semilla. La ciencia estaba rodeada por una sociedad que permanecía ajena al desarrollo del método científico; La sociedad podía rechazar o aceptar los resultados de la ciencia; podía ser adversa o amigable con sus consecuencias practicas. Pero no había una conexión directa entre los resultados científicos y el mas amplio contexto de la sociedad, la cual podía solamente acelerar o disminuir el avance de una ciencia autónoma. Galileo lidiaba con el destino de la caída de los cuerpos en un palacio, mientras en otro cardenales y filósofos se ocupaban del destino de las almas humanas.
La única manera de la ciencia para difundir sus resultados, su ética, y sus métodos era educando a tantos miembros del publico general como fuera posible. A causa de que la juventud americana tuviera tanta aversión hacia la ciencia, que se creo la AAAS en una primera instancia. Que diferentes son las relaciones entre investigación y sociedad ahora!
Considérese al grupo de pacientes que crearon una asociación francesa para el tratamiento de distrofia muscular (AFM) que reunió $80 millones en un evento de donativos. Debido a que la enfermedad que causa la discapacidad tiene un origen genético, la AFM ha invertido fuertemente por 15 años en biología molecular. Para el asombro de las instituciones científicas francesas, los donativos por un tiempo financiaron mas investigación básica en el genoma humano que el gobierno de Francia. El dinero fue utilizado para desarrollar nuevas formas de mapas cromosomaticos, y los científicos publicaron uno de los primeros mapas del genoma. Una vez que esto se hizo, desmontaron los laboratorios que habían construido para mapeo de los cromosomas y volcaron sus esfuerzos a explorar terapia genética, aun cuando ello podría considerarse una acción riesgosa.
El mismo edificio en Ivry, al sur de Paris, donde la AFM tiene sus oficinas centrales, ilustran los limites de la metáfora que separaría la ciencia de una sociedad discriminada: en el primer nivel, pacientes en silla de ruedas, en el siguiente nivel, laboratorios; y en el tercero, administración. Por doquier los pósters anuncian el siguiente teletón, mientras los contribuyentes visitan las instalaciones. Donde esta la ciencia? Donde esta la sociedad? Están ahora vinculadas al punto de no poder separarse mas. Aun mas extraordinario es que los pacientes convirtieron el determinismo genético (el cual en muchos contextos, es utilizado para mostrar a la naturaleza de manera aun mas determinista) en un instrumento inesperado de liberación.
Como se ha mostrado recientemente en otras enfermedades, muchas decisiones ahora son tomadas por los pacientes, sus familias y sus representantes. Los pacientes ahora generan rutinariamente sus propias políticas científicas. En estos ejemplos, el carácter de la sociedad se ha vuelto claramente diferente de lo que era en el modelo tradicional. Ahora los pacientes no esperan por resultados a cuentagotas de la ciencia para su vida diaria, sin ninguna otra opción que tener mente abierta o cerrada acerca de la cura para un padecimiento. No esperan que los genes, virus, o vacunas transformen su padecimiento subjetivo en una determinación objetiva. Ellos van mas allá. Se hacen a la medida una política científica adecuada a lo que ellos perciben como sus necesidades. Lejos de esperar certeza de la ciencia, aceptaron que debían compartir el riesgo de la investigación. Seguramente la palabra “paciente” nunca significo tanta acción y tan poca paciencia!
Que mejor para expresar este Nuevo Acuerdo entre la investigación y la sociedad? La noción de “experimento colectivo” ayudaría a captar el nuevo espíritu de los tiempos. Cuando la AAAS fue fundada, no había ninguna duda en la mente de los “científicos” –en ese entonces una palabra nueva- de que la ciencia podía resolver, poco a poco, la mayoría de los males de la sociedad. El desarrollo de la ciencia era entonces visto como el retroceso de la pobreza, superstición y otros males humanos. Por decir lo menos, entre mas avanzara la ciencia, mejor. Este anhelo de modernidad, el ardor juvenil con que la gente se adhirió a la causa científica, estaba fundada en su certeza absoluta. Debido a esa mezcla confusa de pasión y objetividad la que sumió a la humanidad en un futuro en que no podría separar mas actos y valores, objetividad y subjetividad. La formidable energía con la que la mayoría de los científicos avanzaron en su convicción de estaban avanzando a una modernidad la que separó el pasado arcaico del iluminado futuro.
No tiene caso minimizar la distancia que nos separa de nuestros gloriosos ancestros. Que diferentes se ven las cosas a siglo y medio de distancia! Quien sigue creyendo en ese llamado de la ciencia? La transformación de la sociedad que la ciencia ha producido, sin duda, muchas muy bellas ruinas, pero no una mejor sociedad.
Debemos no obstante, ser cuidadosos y no malinterpretar el aletargado vacío entre expectativas y realizaciones. Hay mucha gente que dice que los sueños de la ciencia han fallado, que la modernización se ha agotado a si misma, que males han resultado donde se esperaban bienes, y que la flecha del Tiempo ya no apunta hacia adelante en el progreso –que en estos momentos recuerda mas a un plato de spaghetti que a una ruta directa al siguiente siglo-. No hay futuro para la ciencia, uno podría decir. La ciencia debe ser expuesta y echada abajo violentamente, como una de las muchas ilusiones destruidas por el mas corrosivo de todos los siglos. Desde la muerte de Dios hasta el desvanecimiento de la razón.
Mi interpretación es completamente diferente, y pongo como ejemplo del campo de trabajo en nuestro pequeño ámbito denominado estudios científicos. La ciencia podrá haber muerto, en tal caso larga vida a la investigación! Yo creo. La flecha del Tiempo existe, pero distingue el pasado del futuro de una nueva manera. En el pasado, las personas y las cosas estaban interconectadas, en el futuro estarán aun mas interrelacionadas que antes!
Nadie, por ejemplo, piensa que las controversias ecológicas llegaran algún dia a un punto en el que no nos tendremos que preocupar por el ambiente! Los activistas, así como los científicos y los políticos no esperan que la ciencia resuelva el complejo entramado de sus vidas. Al contrario, esperan que la investigación multiplique en numero de asuntos con los que tienen que lidiar en su vida colectiva.
Es en esta coyuntura en que la noción de “experimento colectivo” adquiere total significado. Europa ha vivido, por varios años, bajo la sombra de la llamada enfermedad de las vacas locas. Se espera progreso en todos los aspectos científicos relacionados con epidemiología, proteínas no convencionales, vigilancia veterinaria, rastreo del origen de los productos cárnicos, y legislación comercial, pero uno no esperaría desenmarañar un nudo de hechos científicos de un contexto social de ideologías, gustos y valores. Por el contrario, todo mundo espera que consecuencias impredecibles emerjan, mientras tengan que ver con la compleja red de carne, ministros, huesos, proteínas, virus y carnívoros.
Esto es lo que mas ha cambiado. La ciencia ya no interviene en una sociedad caótica para ponerla en orden, para simplificar su composición, para poner fin a sus controversias. Interviene, si, pero para agregar nuevos, impredecibles ingredientes (como los bellos e inesperados priones que le hicieron ganar el Premio Nobel el año pasado a S.B. Prusiner) a todos los demás ingredientes para preparar los experimentos colectivos. Cuando los científicos agregan sus ingredientes a la mezcla, no ponen fin a la política: agregan nuevos ingredientes al proceso colectivo. A los muchos portavoces que representan a la humanidad y sus necesidades, se agregan mas voceros a representar –como decirlo?- a inhumanos y sus necesidades.
En un articulo reciente en Science, por ejemplo, los científicos hablan en nombre de Corriente del Golfo, la cual claman esta en peligro de desaparecer debido a los cambios en la salinidad del Océano Atlántico. Tal articulo es típico del Nuevo Acuerdo entre investigación y sociedad que estoy tratando de definir: Una nueva entidad, de gigantescas proporciones, ingresa al experimento colectivo y debe ser adicionada a la lista de ingredientes que constituyen la sociedad de humanos e inhumanos en conjunto. Además de los priones, además tenemos la Corriente del Golfo! Quien habría de anticipar que el progreso humano llegaría a ser tan ampliamente incluyente? Solo una cosa es tan segura como la muerte y los impuestos: Habrá mas de estas extrañas bestias en el futuro.
Con el beneficio de la retrospección, ahora comprendemos que la definición primordial de sociedad que hemos estado usando hasta ahora estuvo mal-concebida desde el comienzo. El adjetivo “social” ha sido usado en la búsqueda de verdad y certidumbre por parte de las ciencias blandas. Y si afirmas que la ciencia es socialmente construida, es considerado una equivocación por los científicos. En este tirar de ambos lados de la cuerda de la ciencia y la sociedad, donde uno gana lo que el otro pierde, no es mas la única manera de jugar. Ahora hay una alternativa. Al viejo eslogan de la ciencia- Entre mas desconectada este una disciplina de la sociedad, es mejor- ahora resuena un llamado a la acción mas realista: Entre mas conectada este una disciplina científica, es mejor.
Si, tal vez esto signifique que tengamos que modificar nuestra epistemología, ajustar nuestras instituciones políticas, y revertir nuestra definición de ciencias sociales. Si relacionamos a Galileo solo en su celda murmurando “Y sin embargo se mueve!” con la reciente reunión de Kyoto – donde lideres de estado, miembros de grupos de presión y científicos fueron puestos juntos en el mismo palacio a discutir acerca de la Tierra- podremos medir la diferencia entre ciencia e investigación.
Los científicos ahora tienen la opción de mantener el ideal decimonónico del ciencia o elaborar – con nosotros, la masa- un ideal de investigación mejor ajustado al experimento colectivo en el cual todos estamos embarcados.
En 150 años, todos los males han tenido plenitud de tiempo para salir volando de la totalmente abierta Caja de Pandora. Solo una cosa queda adentro: la esperanza. Y podría ser el tiempo justo para alcanzarla.

El autor, Bruno Latour, estudió Filosofía y Antropología, enseña Sociología en la Ecole des Mines en Paris, y es profesor externo en la London School of Economics and Social Sciences.
Esta investigación fue auspiciada por la beca 56.0354 del Ministerio Frances del Medio Ambiente.


Referencias Documentales
LATOUR, Bruno (1993) We Have Never Been Modern. Harvard Univ. Press, Cambridge, MA.
WEISSENBACH, J., et al. (1992) Nature. Num. 359, pp.794.
COHEN, D., Chumakov, I., Weissenbach, J.(1993) Nature. Num.366 pp.698.
EPSTEIN, S. (1996) Impure Science. AIDS, Activism, and the Politics of Knowledge. Univ. Of California Press, Berkeley.

¿Otra revolución?

Insurgencia y revolución
1810, 1910, ¿2010?

Por Víctor Aguilera

México se ha caracterizado históricamente por ser un país donde la realidad que se vive pocas veces ha constituido el punto de partida que sustente el rumbo del Estado como tal.

Nuestra historia ha sido desde su origen, el recuento de una entidad premoderna intentando jugar en el escenario de la modernidad.

Una condición constante del país que surca en las elites como en sus diversos sectores sociales marca la presencia de un intenso conflicto entre los anhelos amparados en las formas y la realidad provista de una suerte de amalgama entre la desventurada determinista de nuestras incapacidades, tanto como del petulante y quijotesco sentimiento de pretendida parsimonia.

Esta inquietante disyuntiva fue durante el siglo diecinueve e inicios del veinte la poderosa detonante de una serie de convulsos episodios sociales de revolución, y contrarrevolución, que enmarcados bajo diferentes credos políticos– cobraron como precio la sangre de muchas infortunadas personas dejando a su paso como saldo distintivo la formación de una nación con una conciencia ensimismada sobre si, siempre mirando hacia atrás, lo que influye de forma importante el presente y condiciona de manera endeble pero firme el futuro devenir de la nación.

Ello resulta importante si consideramos que al margen de las coyunturales diferencias que distinguen los estallidos de violencia de 1810 –que provoco la escisión de Nueva España con respecto a España y la consiguiente formación de una nación independiente– así como de 1910 –que devendría en la conformación del moderno Estado mexicano–; sus motivaciones profundas estuvieron sustentadas en un mismo elemento, la perenne incapacidad de las elites para dialogar y llegar a consensos que permitiesen formular estrategias para subsanar la irreconciliable discordia entre la forma y la realidad.

Mientras que para los conservadores la senda a recorrer para el país era la de una nación con la más grande herencia civilizatoria del mundo encarnada en la madre patria España, para los liberales la tarea no menos extenuante consistía en iluminar la aciaga realidad que la presencia hispánica había dejado a su paso en el territorio por más de tres siglos.

Sin embargo, resulta significativo constatar que si bien las bases que daban sustento a las diferentes facciones políticas eran divergentes cuando no muy diferentes entre si, adolecieron siempre de lo mismo, la indisposición o incapacidad para dialogar y negociar.

A la postre ello significo un obstáculo importante para la efectiva consolidación de todo proyecto que bajo la forma del Estado, pretendiese llevarse a cabo, dado que el déficit de legitimidad de los gestores alimentaría las semillas del descontento cual reguro de pólvora esperando la menor chispa de disidencia para impactar en un incontenible estallido de violencia.

Ahora bien, a la luz de estas argumentaciones y en una atenta observación a la realidad actual –que en plena era de la globalización– da fe de una sociedad donde la distribución de la riqueza y el acceso a oportunidades se ha visto restringida y polarizada de forma importante y donde las elites políticas parecen enfrascadas en bizantinos debates –más de la edad media que de un mundo en proceso de integración– que desmoralizan por la baja calidad de la discusión como por la falta de imaginación de los interlocutores involucrados, me pregunto seriamente: ¿será acaso el año 2010 el impasible testigo de un episodio de violencia?

San Luis Potosi, City of Light



by Victor Manuel Gutierrez Sanchez, architect.




On October 28th, 2006 in Shangai, China, the city of San Luis Potosí was acknowledged with the Third Prize worldwide for its Master Plan Guide of Architectural and Monumental Lighting Project. This award was given by the Lighting Urban Community International (L.U.C.I.), first prize award was granted to Viena and second place for Leipzig.

With this acknowledgment, our city is incorporated to the world map of Light Cities, along with previously distinguished cities such as Paris, Moscow, Prague, Shangai, Montreal and Philadelphia; among other cites of the world recongnized for their urban direction depending on their lighting projects.

The technical director for this project was Gustavo Avilés, who has been assigned by the Secretary of Tourism of San Luis Potosi, with the original idea of illuminating just the Carmen Church. Soon, authorities and specialists noticed that illuminating one building only, no matter how important this monument is, was not enough and that a general lighting concept applied to the city’s historical center was required.

As Avilés stated: “Lighting up a temple was like chosing a decorative theme, these type of actions generate fraction in the urban space and de-structure it”. Even a project that would include Carmen Square would not generate a vision of a city as a whole, presenting an incoherent scheme.

That’s why the State Government required the implementation of a Master Plan focused on restoring identity to the downtown zone of the city, presenting it as a cultural atraction. This project embraces eight public spaces and their surrounding streets, with integral actions to urban lighting like underground hardwiring, green areas, route correction of some streets, signposting, quarry retrieving and the cleaning of graffitti, in other words, an urban renovation on a scale that involves other specialists.

With the participation of several institutions, this project is based on the european experience of historical center recovering actions by illuminating them, and consists of seven phases, in a process that will take three and a half years. Currently the 3rd stage is being initiated, which deals with Founders’ Square, Arms Square and San Juan de Dios Garden. The previous stages included Carmen Square, San Agustin, San Francisco and Aranzazu, where an urban circuit of a nocturnal touristic route is seeked.

Technically, lighting can be considered as an art, since it integrate both the aesthetic view of the buildings and the urban lighting of the city. The case of San Luis Potosi is unique in Mexico for the extention of the project as much as for its unification of decisions at a government level. In a strategy within social range, being protection, safety, touristic attraction, historical identity, control and energy saving as its main design premises.

The project is self sustainable due to the fact that it is neither ornamental nor expensive. Furthermore it will generate 40% decrease of electrical energy as it is in full operation.

In its original concept, the project had to inverte existing criteria, “illuminating the architecture more than the streets”, because our city, just like many others, presented intense lamps on poles that impeded seeing the buildings, which is why lowering the brightness levels and the energy usage was proposed, carrying out the lighting on to the monuments. This concept should not be interpreted lightly, claiming unsafeness, although lamps of great intensity not necessarily imply better safety, because they limit long reach vision at night.

As the specialist stated: “Any effort without illumination gets halfway down the road”. This project intends to make us reconsider our own city, lighting it architecturally. Avilés, the same as the bulgarian artist known as Christo -who is worldly famous for wrapping monuments and landscapes-, claims that after illuminating the city with architectural intentions, we willnever look at our buildings in the same way. With this aesthetic point of view, “illuminating becomes a creative craft while it retrieves symbols and re-stablishes memory”.

Creating along the way a sense of apreciation by society of their public spaces by being able to live them, people value them and take care of these spaces.This project still in its middle stages, already has its social anecdotes, people are again getting together downtown and new meeting points like art galleries, coffee shops, etc., have veen opened. This space, previously used in popular activities such as informal commerce, is becoming an inclusive space of greater cultural diversity at different social levels, throughout very clear transformations and people have noticed it.

El Color en la Arquitectura Mexicana


Tlacotalpan, Veracruz
Una lección acerca del color en la arquitectura mexicana


Por Victor M. Gutiérrez Sánchez, arquitecto


http://www.elsonido13.com/

En 1993 cursaba yo el primer año de la carrera de arquitectura, cuando en San Luis Potosí tuvimos el privilegio de la presencia de uno de los protagonistas de la arquitectura mexicana contemporánea, el arquitecto Ricardo Legorreta Vilchis.

En una ilustrativa charla, que tuvo lugar en la Casa de la Cultura -hoy Museo Francisco Cossío-, Legorreta mostró algunas de sus obras recientes, reafirmando la profunda admiración que la mayoría de los arquitectos sentimos ante una trayectoria egregia. Sin embargo, lo que mejor recuerdo de aquella plática fueron algunas imágenes que presentó el conferencista, recomendando a los asistentes visitar y conocer un lugar muy especial, cuya principal característica era el colorido que recubría la arquitectura del lugar, se trataba de Tlacotalpan, Veracruz.

Este año tuve la oportunidad de conocer este pintoresco lugar, cuyo nombre significa “en medio de la tierra”, consiste en un tradicional pueblo a orillas del Rio Papaloapan o Río de las Mariposas y, aunque su configuración actual es de origen virreinal, se sabe que en ese lugar existía un asentamiento prehispánico totonaca. Durante el siglo XVIII, su nombre cambió de San Cristóbal Tlacotalpan a Tlacotalpan de Porfirio Díaz, obteniendo su actual denominación después de la Revolución.

La principal característica de Tlacotalpan es el enorme colorido de la arquitectura de sus fachadas: puertas y ventanas, tejados, pilares y arcos, en una armoniosa imagen urbana. Colores que van del bugambilia, al amarillo, verde mar, azul cobalto, rosa mexicano, violeta, naranja, y una infinidad de colores que, lejos de agobiar, deleitan la mirada de sus habitantes y visitantes. Probablemente esta fue una de las principales razones para que la UNESCO lo declarara Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1998.

La competencia multicolor en el decorado de las fachadas de Tlacotalpan, unificada por elementos comunes como los tejados y las arcadas, está caracterizada por la intuición en el uso de combinaciones y tonalidades de colores, en donde el blanco es utilizado en ocasiones como fondo para acentuar la intensidad cromática. Tal es el caso del templo de San Miguel, donde destaca una elegante combinación de blanco ostión con detalles en color lila, o de la parroquia en color azul pizarra.

Originalmente construida en madera, la arquitectura de Tlacotalpan es producto de múltiples eventos históricos, ya que después de un desbordamiento del Papaloapan y de un gran incendio, acaecidos ambos en el siglo XVIII, las especificaciones de construcción municipales establecieron la mampostería como el sistema a utilizar, y que constituye la conformación que podemos apreciar hoy en este fantástico lugar.

En alguna ocasión Legorreta compartía la anécdota de que, después de elogiar y fotografiar alguna combinación interesante –ya que viaja con la curiosidad y la cámara fotográfica distintiva de un arquitecto en constante viaje de exploración-, preguntarle al dueño cual fue el motivo de dicha combinación, propenso como muchos a buscarle explicación a todo, y encontrarse con un simple “porque así me gusta”, y es que como mencionaba anteriormente, en Tlacotalpan no existe una teoría del color, sino una intuición pura y una sensibilidad que se relaciona con las tonalidades del arte y la artesanía de nuestro país.

El colorido también está presente en las tradiciones de este lugar, como la celebración de la Virgen de la Candelaria, y un festival anual de música jarocha, así como en su gastronomía y repostería. Este lugar además cuenta con el orgullo de ser la cuna adoptiva del célebre compositor Agustín Lara.

Al recorrer sus calles de adopasto y piedra, al deleitarse la mirada con las más insólitas combinaciones de color, al caminar por el Callejón del Espanto y disfrutar del silencio neblinoso de este bello pueblo veracruzano, uno vive una experiencia sensorial de una riqueza indescriptible para quien esto escribe. Sólo me queda hacer extensiva la recomendación de visitar este lugar que hacía el arquitecto Legorreta al afirmar “yo voy a Tlacotalpan a aprender del color en la arquitectura mexicana”, recomendación que viene de un autor reconocido internacionalmente por su magistral manejo de este recurso para crear espacios deleitables.