sábado, 30 de mayo de 2009

Gobernanza y Gobernabilidad


por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez

Con el argumento de que los recientes cambios en los patrones de interacción entre los sectores público y privado tienen que ver con la creciente conciencia de la naturaleza compleja, dinámica y diversa del mundo en que vivimos, se nos presenta una vía alterna al esfuerzo de reducir la excesiva dependencia en el gobierno. Este esfuerzo, evidenciado por reducir la necesidad de gobierno –desregulación-, o bien de delgar esa necesidad –privatización-, tiene su manifestación en las nuevas formas de gobernanza y gobierno, que buscan cambiar las interacciones del gobierno con la sociedad hacia nuevas formas, más interdependientes y con un claro enfoque hacia lo social y político.

La propuesta consiste en partir de la caracterización del fenómeno a partir del reconocimiento de tres características, la complejidad, la dinámica y la diversidad, -anteriormente percibidas como efectos colaterales negativos-, y que en esta propuesta son vistos desde la perspectiva del reconocimiento de necesidades y capacidades mutuas, y esta interiorización es requisito indispensable para el tránsito hacia formas de gobierno más efectivas y democráticas., que puedan lidiar mejor la incertidumbre e inestabilidad que conlleva la diversidad.

El concepto de gobierno es central en este enfoque,  entendido como el proceso de permanente balance entre necesidades de gobierno por un lado y capacidades de gobierno por otro. La esencia de la capacidad de gobernanza sociopolítica está en las intervenciones,  formas útiles y dirigidas de interacción sociopolítica. El simple hecho de posicionar las capacidades sociopolíticas no exclusivamente del lado del gobierno es congruente con el supuesto básico de hacer el gobierno y la gobernanza dinamicos, complejos y diversos.

 

KOOINMAN, Jan (1993) “Governance and Gobernability: Using Complexity, Dynamics and Diversity. En  Kooinman, Jan (editor) Modern Governance. New Government-Society Interactions. SAGE, Londres, pp. 35-48

Gobernanza Societal


por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez

En una clara tendencia contra la perspectiva gubernamental ensimismada e independiente de la sociedad, están las interacciones entre gobierno y sociedad con un carácter de coparticipación entre lo público y lo privado. La gobernanza de las sociedades actuales, más allá de la posmodernas, se presenta como una combinación muy amplia de niveles, modos y órdenes de gobernación, en donde los actores interactúan en contextos colectivamente constreñidos, y en donde algunas de esas constricciones interactivas toman la forma de instituciones, las cuales conforman y se forman de los intereses de los actores.

En un contexto en que los problemas y asuntos públicos desbordan las fronteras organizacionales e institucionales, las organizaciones e instituciones deben compartir objetivos, recursos, actividades, poder o algo de su autoridad para poder obtener ganancias colectivas o minimizar pérdidas. Esto implica principios prácticos tales como la tolerancia hacia las diferencias, así como la voluntad para comunicarse y aprender interactivamente.

El enfoque de la gobernanza sociopolítica se enfoca en las interacciones entre sistemas sociales y consiste en los arreglos por medio de los cuales los actores, tanto públicos como privados buscan resolver problemas societales o crear oportunidades societales, y procuran el cuidado de las instituciones societales dentro de las cuales estas actividades de gobernación tienen lugar.

Para entender lo que sucede  en la gobernanza moderna, particularmente en el límite entre estado, mercado y sociedad civil, se deben confrontar asuntos conectados con su diversidad, complejidad y dinámica. Tomando estas características como punto de partida, emerge un modelo de gobernanza en el cual los problemas sociales y las entidades que lo conforman pueden estar consciente, explícita y funcionalmente interrelacionadas.

 

KOOINMAN, Jan (2000) “Societal Governance: Levels, Modes, and Orders of Social-Political Interaction“ en Jon Pierre (coord.) Debating Governance: Authority Steering and Democracy. Oxford University Press, pp. 138-164

miércoles, 20 de mayo de 2009

Instrumentos de New Public Management para construir una New Public Governance. El caso de los gobiernos locales de México


por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez


Fundamentado en la acción gubernamental en municipios mexicanos de las últimas dos décadas, se analiza la implementación de dos marcos de interpretación teórica, orientados hacia la administración pública y la gobernabilidad, respectivamente.
La Nueva Gerencia Pública (NGP) marca la orientación y el contenido de los procesos contemporáneos de reforma administrativa y gubernamental, a nivel global, mientras que la nueva gobernanza democrática, lo hace hacia nuevos mecanismos de interlocución política entre gobierno y ciudadanía, buscando nuevas prácticas democráticas, nuevos arreglos y entendimientos en la acción pública.
En lo local se busca mejorar la eficiencia en la prestación de bienes y servicios del gobierno a la población, mediante herramientas que hagan menos costoso para las agencias gubernamentales su producción y, por otra parte, también mejorar las relaciones entre ciudadanos y gobierno mediante mecanismos abiertos de participación ciudadana, la cogestión de programas gubernamentales y la sistemática rendición de cuentas. Se presentan aquí dos procesos de naturaleza diferente, que aunque en el largo plazo convergen, en la cotidianeidad compiten y se contradicen.
Además de que la NGP constituye un soporte en la construcción de nuevas prácticas democráticas locales, contribuye a redimensionar el rol del estado y su relación con la ciudadanía, de manera que si se entienden como agendas complementarias para hacer más intensiva la acción pública local, se incrementará la viabilidad de su consolidación. Reconociendo que se trata de dos procesos no se articulan de manera natural, se recomienda integrar sin obstaculizar, en función del necesario fortalecimiento de las instituciones democráticas en la acción pública local.

Cabrero y Peña (2008) Instrumentos de New Public Management para construir una New Public Governance. El caso de los gobiernos locales de México. El Colegio de México, 30 p.

martes, 28 de abril de 2009

Bibliografía comentada sobre Movilidad Urbana




Por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez




BANISTER, David (editor) (1995) Transport and Urban Development. E & FN Spon. Londres, 294 p. La nueva infraestructura del transporte aumenta tanto el número de viajes y su duración, así como el atractivo de diferentes lugares para desarrollar. Para entender este fenómeno debe responderse lo siguiente: ¿Qué papel juega la nueva infraestructura del transporte en el cambio de patrones de desarrollo? ¿Cómo debe fundamentarse la infraestructura del transporte? ¿Cuál debe ser el rol del sector privado en el financiamiento y mantenimiento de los esquemas de transporte? ¿Cuáles son los efectos de incrementar la accesibilidad en la competitividad de un área?

BOARNET, Marlon G.; Crane, Randall (2001) Travel by Design. The influence of urban form on travel. Oxford University Press, Spatial Information Systems, Nueva York, 224 p. La congestión vehicular y la contaminación son notoriamente frustrantes para casi todos, incluyendo los planificadores del transporte en busca de soluciones ¿Puede el diseño comunitario adecuado hacer la diferencia? Examinación sistemática y comprehensiva, fuente clave para los interesados en el Nuevo Urbanismo, Desarrollo Inteligente y otras iniciativas de uso de suelo relativas a las políticas de transporte. Comportamiento de viaje. La oferta de lugar.

ISLAS Rivera, Víctor (2000) Llegando tarde al compromiso: la crisis del transporte en la ciudad de México. El Colegio de México, 603 p. Analiza con visión interdisciplinaria amplia los principales problemas del transporte urbano y su relación con la contaminación atmosférica. Rasgos novedosos del estudio: toma en cuenta la opinión de los usuarios, ofrece un tratamiento del sector transporte como una combinación de tecnologías que se escogen de manera colectiva a través de procesos no siempre bien estudiados, busca plantear las bases para desentrañar la compleja madeja de relaciones que se han establecido entre el patrón de ineficiencia del sector transporte y las graves consecuencias ambientales que de el se desprenden.

JIMÉNEZ Jiménez, José J. (1996) El transporte de autobuses urbanos: diseño y aplicación, indicadores de productividad. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca, Edo. Mex., 179 p. Antecedentes del Estudio de la Productividad en el Transporte Público Urbano (S
TPU). Las características del STPU. Dimensiones y atributos de actividad del STPU. Modelo de análisis. Aplicación del sistema de monitoreo y evaluación. Diagnóstico del STPU de pasajeros por autobús de la ciudad de Toluca y su área metropolitana.

LARRALDE C., Adriana (1994) Los desplazamientos cotidianos de los habitantes en el Área Metropolitana de Monterrey. Estudios Demográficos y Urbanos 36, El Colegio de México, Vol. 12, núm. 3, septiembre-diciembre, 1997. pp. 473-520. Patrones de movilidad geográfica diaria desde la perspectiva de la segregación urbana. Acceso geográfico desigual de la población a la ciudad, articulación diferenciada en términos de la distancia geográfica, el tiempo de desplazamiento y el índice de movilidad, de acuerdo con el nivel de ingreso de los habitantes de la ciudad.

LEGORRETA, Jorge; Flores, Ángeles (1989) Transporte y Contaminación en la Ciudad de México. Centro de Ecodesarrollo, México, D.F., 344 p. La ciudad y la cultura del automóvil, a partir del proyecto económico adoptado desde 1940. Contaminación, tecnología automotriz inadecuada, altos costos a la salud. Reto fundamental recuperar el bienestar colectivo de la ciudad. Nuevos sistemas de transportación colectiva. Políticas y acciones del gobierno y propuestas de solución.

MOLINERO Molinero, Angel R. (1997) Transporte Público: Planeación, Diseño, Operación y Administración. Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, Edo. Mex., 776 p. Medios de transporte urbano. Transporte público urbano. Infraestructura para la operación del transporte público. Redes y rutas de transporte público. Planificación de los transportes urbanos. Estudios de transporte. Programación del servicio. Información al público. Sistema tarifario. Evaluación de proyectos. Marco jurídico e institucional del transporte. Empresas de transporte.

NAVARRO Benítez, Bernardo (1995) Gestión del Transporte público de la Ciudad de México. Diseño de estructura. UAMX, México, D.F., 55 p. el transporte público constituye una de las principales problemáticas de las grandes ciudades contemporáneas. La población urbana invierte desmedidas proporciones de su tiempo, esfuerzo y presupuesto en esta fundamental actividad. La falta de coordinación entre las entidades que componen las metrópolis, agudiza esta problemática y genera además desembolsos duplicados, transbordos innecesarios, falta de homogeneidad en la normatividad, entre otras graves manifestaciones representativas de esta grave situación. Presenta la problemática derivada de la falta de coordinación del transporte en la ciudad de México y sugiere una propuesta de diseño institucional para la interrelación de los organismos responsables del transporte público.

OECD, Organisation for Economic Co-operation and Development (1996) Urban travel and sustainable development. European Conference of Ministers of Transport. París, 238 p. Tres aspectos destacan en las conclusiones desde un enfoque de políticas: Mejores Prácticas, Innovaciones y Desarrollo Sustentable. Tendencias antecedentes y problemas. Análisis de políticas de uso de suelo y transporte.

SCT, Secretaría de Comunicaciones y Transportes (1989) Metodología para evaluación de rutas de transporte público. Instituto Mexicano del Transporte, Publicación Técnica No. 6, Querétaro, Qro., 53 p. Se presenta una metodología en base a técnicas que simplifiquen los análisis del transporte público con aplicación a rutas de autobuses urbanos e interurbanos que pueda ser utilizada por planificadores del transporte, ingenieros de tránsito y transporte, y operadores de rutas de autobuses. El objetivo de un programa de evaluaciones de relacionar los datos proporcionados por el programa de monitoreo con los objetivos de operación definidos para el transporte público.

SCT, Secretaría de Comunicaciones y Transportes (1991) Modelos matemáticos para distribución de viajes. Instituto Mexicano del Transporte, Publicación técnica No. 31, Querétaro, Qro., 90 p., En el proceso tradicional de planificación del transporte y vialidad (Generación, Distribución, Repartición Modal y Asignación), se utiliza la fase de distribución para repartir los viajes que se producen entre las diferentes zonas que confirman la región. En este trabajo se describen, tanto el marco teórico como algunas aplicaciones de Modelos Matemáticos utilizados para la distribución de viajes, así como sus alcances y limitaciones. Los modelos se calibran a partir de los datos obtenidos en estudios de origen y destino y socioeconómicos, para un año que se denomina el “año base”. De tal modo que el modelo calibrado pueda reproducir los viajes para ese año y sirva para la distribución de viajes futuros.

SCT, Secretaría de Comunicaciones y Transportes (1992) Sistema Integral de Transporte. Instituto Mexicano del Transporte, Publicación Técnica, No. 2, Querétaro, Qro. 44 p. Evolución del transporte. Bases conceptuales para una política de transporte. Segmentación de la demanda y cruzamiento con la oferta. Costos, tarifas y flexibilidad. Alternativas para el financiamiento de infraestructura y equipo de transporte.

SCT, Secretaría de Comunicaciones y Transportes (1992) Análisis del ciclo vehicular. Instituto Mexicano del Transporte, Publicación Técnica No. 4, Querétaro, Qro. 70 p. Propone un procedimiento para el estudio sistemático de los tiempos y los costos involucrados en la producción de servicios de transporte. Los conceptos son de aplicación general, a cualquier modo de transporte, aunque deben ser adaptados a las necesidades específicas de cada caso. Se incluyen dos casos hipotéticos que plantean el tipo de conclusiones susceptibles de obtenerse.

SCT, Secretaría de Comunicaciones y Transportes (S/D) Estrategias para la realización de Estudios Origen-Destino. Instituto Mexicano del Transporte, Publicación Técnica No. 48, Sanfandila, Qro. 44 p. Estudios para conocer la demanda de transporte, expresada en una matriz origen-destino. Cada elemento de estas matrices contiene la cantidad de transporte llevado a cabo entre dos pares de puntos o zonas en un intervalo de tiempo. El problema de la localización de estaciones origen-destino. Modelo de localización de estaciones.

TOLLEY, Rodney; Turton, Brian (1995) Transport Systems, Policy and Planning. A Geographical Approach. Longman Scientific and Technical. Nueva York. 402 p. Revisión de los principales aspectos espaciales en el mundo, asociada a un análisis detallado de los problemas del transporte emergentes en las áreas rurales y urbanas, y a una evaluación de los principales temas sociales, ambientales y políticos generados por los sistemas contemporáneos del transporte. Principales temas: oferta y demanda, acceso y movilidad, desarrollo de redes, problemas del transporte urbano y rural. Planeación del transporte, temas sociales y ambientales, sustentabilidad y políticas de transporte.

VILLARREAL González, Diana R.; Mignot, Dominique (coord.) (2007) Metropolización, concentración económica y desigualdades espaciales en México y Francia. Casa abierta al tiempo. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, División de Ciencias Sociales y Humanidades.263 p. Procesos de metropolización, investigación comparativa. El proceso de segregación social en el espacio urbano. Concentración en centros comerciales y corredores.

lunes, 27 de abril de 2009

Analisis Institucional y de Gobernabilidad




por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez, estudiante del cuarto trimestre de la Maestría en Asuntos Políticos y Políticas Públicas en el Colegio de San Luis, A.C. (abril 2009)




El Banco Mundial reporta las conclusiones de un análisis institucional acerca de los aspectos determinantes de la gobernabilidad democrática en México. En él se describe un proceso inacabado de transición, así como nuevas condiciones de apertura política, el cual, no obstante presenta algunos obstáculos sociopolíticos que aún deben resolverse.
De acuerdo con este análisis, México está en posición adecuada para una segunda transición hacia un esquema de gobernabilidad democrática efectiva y fortalecida, si se enfrentan adecuadamente los actuales obstáculos, que limitan el impacto de la rendición de cuentas democrática. Los intereses particulares debilitan proceso democrático y la calidad de las Políticas Públicas. Otro aspecto clave es la eficacia del Estado mexicano, aunque se admite que es poco probable que la parálisis de reformas se pueda atribuir exclusivamente a un gobierno dividido. El centro de los problemas de gobernabilidad, está en el origen de la realidad sociopolítica más que en arreglos constitucionales, fundamentalmente, la polarización política de la población mexicana.
A mayor consolidación democrática, mejor desempeño de las Políticas Públicas. Es por ello que sus recomendaciones apuntan a elecciones competitivas centradas en agendas claras, fortalecer la gobernabilidad democrática, rendición de cuentas electoral, medidas de transparencia, descentralización educativa, reducción en la concentración del mercado. Además de fortalecer la rendición de cuentas, y considerar la reelección legislativa, se concluye la imperante necesidad de buscar votos sobre base de un buen historial de desempeño, y para ello es necesario que el gobierno establezca credibilidad entre electores opuestos a su propio partido político.

Banco Mundial (2007), Gobernabilidad Democrática en México: más allá de la Captura del Estado y la Polarización Social. 139 p.

Planeacion Estrategica de Ciudades en Quintana Roo


Por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez*


*Arquitecto, especializado en Planificación Estratégica de Ciudades, Evaluación de Impactos y Políticas Públicas Urbanas, intersticio74@hotmail.com . El presente escrito se elaboró a partir de las notas para la conferencia realizada en El Colegio de Arquitectos de San Luis, en marzo 2009.


Con la intención de mostrar brevemente una selección de trabajos representativos de la actividad profesional que he tenido oportunidad de realizar en torno a la planificación urbana en el Estado de Quintana Roo, el presente escrito está dividido en tres apartados, cada uno referente a una experiencia en particular, de lo que ha representado la expansión de la actividad empresarial de una empresa potosina de consultoría hacia el sureste mexicano. Los apartados en que se divide el texto son los siguientes:


I. El caso Cancún, Municipio Benito Juárez
II. Movilidad Urbana de Cozumel
III. Programa de Desarrollo Urbano Continental Isla Mujeres


Conviene comenzar estableciendo que el marco conceptual del que parten los siguientes ejercicios de planeación urbana, tiene su origen en la implementación de la teoría estratégica empresarial a las ciudades, esto con motivo de las crecientes demandas sociales para mejorar la agilidad, la participación y la transparencia de los procesos de planificación. En “Planeación Estratégica de Ciudades”, Fernández (2006), define este enfoque de la siguiente manera:
La planificación estratégica de ciudades es un proceso sistemático, creativo y participativo que sienta las bases de una actuación integrada a largo plazo, que define el modelo futuro de desarrollo, que formula estrategias y cursos de acción para alcanzar dicho modelo, que establece un sistema continuo de toma de decisiones y que involucra a los agentes locales a lo largo de todo el proceso (Fernández 2006).
A manera de antecedente, diremos que, desde hace aproximadamente 15 años, obedeciendo a una tendencia mundial, los municipios mexicanos han iniciado una dinámica de políticas públicas encaminadas a la autonomía en la planeación de su territorio y sus ciudades. Con la clara intención de establecer sustentabilidad en sus estrategias de planeación a largo plazo, el desarrollo urbano de las ciudades competitivas se apoya cada vez más en estos institutos que tienen dos condiciones sine qua non, deben de ser técnicos y deben de ser ciudadanos.
El carácter científico de la planeación institucional se ve enfatizado con su cualidad de centros de investigación aplicada a la planeación sustentable de ciudades, ya que en muchos casos éstos institutos se constituyen como la base de datos del territorio municipal o incluso como sede de observatorios urbanos o agencias de desarrollo social Hábitat.
La factibilidad de establecer las bases para un desarrollo sustentable en el territorio municipal se ve reforzada por la asignación directa de recursos federales que fortalecen la autonomía municipal, ya que es este nivel de gobierno el que tiene una relación más directa con la ciudadanía y con acciones de rápido impacto para el desarrollo integral del ámbito espacial que habita.
La planeación estratégica se ha venido implementando con éxito en el desarrollo competitivo y a la vez sustentable de las ciudades, como un instrumento de valoración técnica y de generación de acciones y políticas, derivando además en una cartera de proyectos estratégicos para el corto, mediano y largo plazos en el área de estudio.

I. El caso Cancún, Municipio Benito Juárez
El primer ejercicio que se describirá, se refiere a la implementación de la planeación estratégica en el territorio municipal. Lo anterior visto desde una perspectiva institucional que resulta del cargo desempeñado como Director de Planeación en el Instituto Municipal de Planeación de Benito Juárez, en 2007. El reto de la coordinación técnica de los diferentes ámbitos de la planeación, comenzó con la organización de las actividades del Instituto de Planeación Municipal con criterios de sustentabilidad y estrategia, comenzando con sus distintas áreas, cada una enfocada a un eje temático:
a) Medio Ambiente
b) Ordenamiento Urbano Territorial
c) Movilidad Urbana
d) Turismo y Desarrollo Económico
e) Desarrollo e Inclusión Social
f) Educación, Cultura e Identidad
g) Fortalecimiento Institucional

De la anterior organización institucional y de un proceso de planeación participativa, se deriva una cartera de proyectos estratégicos en cada uno de los ejes temáticos descritos, en los cuales se focalizó el esfuerzo y el involucramiento de los sectores vinculados:
1. Protección a Zonas de Extracción y Captación de Agua Potable. El crecimiento de la mancha urbana en el territorio municipal coloca en riesgo inminente de contaminación el acuífero de la zona de extracción de agua potable, por lo que es prioritario decretar una estructura formal de protección para la zona de influencia, donde se integren en forma congruente los intereses particulares con el beneficio público.
2. Sistema de Parques Urbanos. El crecimiento de la ciudad no ha sido proporcional a los requerimientos internacionales de 12m2 de área verde por habitante, presentando aproximadamente una tercera parte de dicho parámetro. Entre los sitios identificados como factibles de reconversión como áreas verdes, son los derechos de vía de las torres de alta tensión de la CFE, de donde surge el concepto de “parque lineal” en las principales avenidas de Cancún. Además se proporcionaron los criterios técnicos para identificar los parques susceptibles de incorporarse al programa federal “Rescate de Espacios Públicos”.
3. Corredor Cancún-Aeropuerto. La planeación sectorizada que se ha venido presentando históricamente en el territorio municipal, ha generado vacíos de planeación en grandes áreas con una fuerte presión inmobiliaria, como es el caso del sector sur, integrado por el territorio comprendido entre la mancha urbana y el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, incluida la población de Alfredo V. Bonfill, a lo largo del Boulevard Luis Donaldo Colosio, con una estimación de población beneficiada de 13,822 personas.
4. Programa Director Puerto Morelos. Uno de los procesos de planeación participativa mas intensos se dio con el objetivo de contar con un desarrollo integral con una identidad propia, con un particular cuidado del medio ambiente, al proveer de infraestructura y servicios a sus habitantes y visitantes, con una visión de desarrollo turístico de alta calidad y bajo impacto.
5. Programa de Movilidad Urbana para la ciudad de Cancún. Con el objetivo de satisfacer las necesidades de la sociedad de moverse libremente, acceder, comunicarse, comercializar y establecer relaciones sin sacrificar otros valores humanos y ecológicos básicos, actuales o futuros. Uno de los aspectos que se trabajaron con más énfasis, debido a su prioridad, evidenciada en el hecho de que la velocidad promedio en recorridos de la ciudad se ha visto disminuido drásticamente, duplicando los tiempos de traslado con los altos costos sociales, económicos y ambientales que ello implica.
6. Reordenamiento de la Zona Hotelera. Con la intención de preservar a Cancún como el centro turístico más exitoso de México y el Caribe (3.5 millones de habitantes al año), apoyando, impulsando y promoviendo la actividad turística como motor del desarrollo del municipio y de la región, en un período histórico clave por la reconstrucción posterior a la devastación del huracán Wilma y a un cambio del tipo de turismo pasando de hotelero a residencial.
7. Programa de Reordenamiento del Centro de la Ciudad de Cancún. Para posicionar al centro cívico de la ciudad como un espacio de negocios, comercio, turismo y esparcimiento que esté a la altura de la competitividad internacional que demanda este destino turístico, que actualmente presenta graves índices de deterioro en su imagen urbana, infraestructura urbana saturada, contaminación, depresión económica, insuficiencia de estacionamientos, e inseguridad, que se resume en un desaprovechamiento del potencial turístico.
8. Programa de Regularización y Reordenamiento de Asentamientos Humanos No Regulares. Lo más grave del asentamiento ilegal en predios sin servicios urbanos, estableciendo la periferia de miseria de la ciudad, es que estos predios se encuentran precisamente en la zona de captación de agua potable que abastece al municipio, por lo que la regularización de cerca de 346 hectáreas en la carretera a Mérida resulta inexorable.
9. Mejoramiento de Imagen Urbana de Puerto Juárez. Uno de los lugares con mayor potencial para fomentar la identidad histórica del lugar, es también uno de los más deteriorados en cuanto a imagen urbana, inseguridad y bajo índice de desarrollo económico, por lo que este espacio, que conecta a Cancún con la parte continental de Isla Mujeres, se ubica entre las estrategias de acción.
10. Fortalecimiento Institucional. Otros de los aspectos importantes que se trabajaron en este período, fueron la actualización del Reglamento de Construcción para el Municipio de Benito Juárez, con la incorporación de los Estudios de Impacto Urbano, y la capacitación de profesionistas para su elaboración.

II. Movilidad Urbana de Cozumel
Planear una ciudad es un reto apasionante, en el caso de una isla tiene un matiz muy especial, es por ello que el diagnóstico técnico de la situación actual de la movilidad urbana en la ciudad de Cozumel, pretende constituir una herramienta útil para la planeación estratégica de este factor urbano fundamental. Se tienen consideradas dos etapas, una primera de diagnóstico, seguida de otra de implementación. Corresponde a la primera la evaluación cualitativa y cuantitativa del trabajo de campo realizado para conocer a profundidad el fenómeno de la movilidad urbana, así como las particularidades que dan unicidad a cada ciudad. Es importante que la información proporcionada por el presente estudio sea analizada y evaluada por la sociedad a través de sus representantes, en un esquema participativo donde esté incluida la mayor parte posible de los intereses y necesidades de la comunidad. Sólo de esta manera se logrará constituir una agenda pública en torno a la movilidad urbana, en un proyecto de ciudad que trascienda intereses particulares y transiciones gubernamentales, en congruencia con las recomendaciones de este estudio, de las acciones específicas a realizar para llevar a la realidad las expectativas que integran un proyecto de ciudad a partir del movimiento de sus habitantes, sus actividades y sus ideas.
La misión diseñada para Cozumel, es la de ser un centro urbano con un alto nivel de cohesión social a partir de los patrones de movilidad urbana establecidos entre sus variados usos de suelo, los cuales están distribuidos de manera equitativa en el territorio, así como un puerto turístico que cuente con un sistema de transporte público eficiente que integre la totalidad del territorio de la isla, con límites claramente establecidos para el crecimiento urbano, en una relación armónica y sustentable de largo plazo con sus recursos naturales y su patrimonio histórico.
Mientras que la visión a futuro que tienen los habitantes de la ciudad de Cozumel es la de un centro urbano sustentable, planificado estratégicamente como una comunidad integrada y hospitalaria con desarrollos turísticos de bajo impacto ambiental/urbano, que cuenta con un diseño de ciudad que favorece el uso seguro de medios colectivos y no motorizados, así como también para el disfrute peatonal de sus centros cívicos y turísticos.
A continuación se describen las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas que se observaron en el análisis de la movilidad urbana en Cozumel, por medio de un análisis estratégico con miras a que la sociedad cozumeleña y sus representantes refuercen la viabilidad de la misma.
Fortalezas. Se refiere a aspectos positivos implícitos en el área de estudio, en este caso podríamos mencionar:
La ciudad cuenta con patrones de movilidad muy equilibrados de acuerdo a su modalidad de transporte, con porcentajes muy similares entre el transporte público y privado.
Cozumel cuenta con la particularidad de un alto índice de utilización de medios motorizados de bajo impacto ambiental, como lo es la motocicleta.
Caminar es un modo importante de movilización en Cozumel, y existen las condiciones para incrementar el uso de modos de transporte no motorizados como la bicicleta.
El taxi es el modo de transporte público más recurrentemente utilizado por los turistas, lo cual favorece la economía y niveles de calidad de este servicio.
El diseño actual de las rutas del transporte urbano presenta un buen nivel de cobertura, no obstante que puede mejorar sus estrategias con la información de campo obtenida por este estudio.
Oportunidades. Se describen los aspectos positivos externos al área de estudio pero que presentan condiciones favorables al mismo, como pueden ser:
Por sus características geográficas, se tiene la posibilidad de tener un mayor control en el incremento o decremento del parque vehicular que circula en la isla, una particularidad que pocas ciudades tienen.
La calidad del transporte público puede mejorar notablemente a partir del presente diagnóstico, que provee de herramientas útiles para la planeación estratégica de este servicio.
Al implementar soluciones de circulación segura en motocicleta se favorecería también el uso de medios no motorizados en la ciudad.
Al incrementar las comodidades para el disfrute peatonal de la zona central de la ciudad, se favorece también la rentabilidad del comercio y servicios turísticos.
El diagnóstico de movilidad es un punto de partida favorable para impulsar el trabajo de planeación participativa en un comité integral del transporte, donde esté representada la totalidad de la sociedad cozumeleña.
La construcción del nuevo muelle internacional, incrementará la competitividad del destino y contribuirá a distribuir el flujo a lo largo de la traza urbana.
Debilidades. Aspectos negativos inherentes al lugar analizado, que se enlistan para buscar su corrección, aquí destacan:
De acuerdo al diagnóstico algunas zonas de la ciudad presentan sobreoferta del servicio de transporte público con base a su nivel de demanda.
A pesar de ser el modo de transporte principal, y presentar una tasa creciente (22.5% en el período 1980-2007) la motocicleta no es considerada con la importancia que requiere en la agenda pública.
La infraestructura vial existente dificulta la operación, y el diseño urbano de elementos como bahías de transferencia, carriles de incorporación y cruces seguros.
La ciudad presenta niveles deficientes de legibilidad urbana para el usuario eventual, lo que deviene en un decremento de la competitividad del destino.
Se observa un crecimiento alto del parque vehicular del 12.18% (período 1980-2007) en la ciudad.
Amenazas. Factores negativos que pudieran presentar un escenario adverso, aunque son factores externos sobre los que no se tiene ningún control, por ejemplo:
Si el crecimiento urbano se da en forma desmedida y sin apego a los instrumentos de planeación se actuaría en contra de los recursos naturales de la isla.
Si no se constituye una entidad integral que dé seguimiento al proceso vivo de acompañar a la ciudad en su crecimiento, se corre el riesgo de perder continuidad en las políticas que se implementen.
La posibilidad de eventualidades meteorológicas propias de la región.
Influencia de la crisis económica global, que pudiera impactar en la competitividad del destino.
Posibilidad de que desaparezca el principal modo de transporte, la motocicleta, si no se cuenta con una política que favorezca las condiciones seguras para su utilización.


III. Programa de Desarrollo Urbano Continental Isla Mujeres
Esta experiencia consistió en un trabajo de análisis con base en proyecciones poblacionales consecuentes a un esquema de desarrollo urbano turístico, producto del trabajo interdisciplinario e interinstitucional que promueve la dirección de desarrollo urbano del H. Ayuntamiento de Isla Mujeres, este esquema contempla la integración urbanística con Cancún en un esquema de conurbación metropolitana, en donde la movilidad urbana ha sido uno de los ejes rectores que han guiado el trabajo técnico de planeación en torno al desarrollo urbano continental de Isla Mujeres, ya que se tiene el pleno convencimiento de que a través de este concepto se puede lograr el desarrollo urbano sustentable que se pretende, en congruencia con la premisa institucional federal, “En materia de desarrollo urbano y transporte es importante definir estrategias orientadas a la construcción de un espacio apto para el aprovechamiento de las potencialidades locales integrado con una eficiente infraestructura de movilidad urbana con visión sustentable y criterios de equidad e inclusión que incrementen la calidad de vida de sus pobladores” (SEDESOL, citado en Palma, 2008)
En esta primera fase, el trabajo de análisis se estableció en función de los usos de suelo propuestos por el programa de desarrollo urbano, en planos y proyectos. Un plan, además de ser integral, debe incorporar factores económicos, de población, de uso del suelo, de valores sociales y comunitarios. Las demandas de movimiento están relacionadas con las actividades propias de la población y tales actividades se expresan en la distribución y características de una serie de diferentes usos del suelo (Navarro, 1990). Es importante también, incluir en un proceso de planeación participativa, a los agentes sociales y tomadores de decisiones, ya que las consideraciones sobre los agentes que intervienen en la planificación y la toma de decisiones, es la mejor garantía de la viabilidad del programa.
El Marco Conceptual que se plantea esta basado en el ciclo de las políticas públicas, donde se pueden observar las siguientes etapas:
Identificación del problema
Formulación de las políticas, diseño
Implementación de las políticas
Evaluación
Para que este ciclo tenga lugar, y para que el programa de desarrollo urbano continental de Isla Mujeres se constituya y fortalezca como una política pública, se requiere de varios prerrequisitos inherentes a la planeación participativa, tales como consenso entre tres sectores de la sociedad –público, privado social-, así como coparticipación y corresponsablidad entre las instituciones involucradas, sin los cuales estaríamos hablando tal vez de una actividad de planeación regida por una política gubernamental o institucional, probablemente efectiva hasta cierto punto, pero no una política pública con las características de eficacia, eficiencia y legitimidad deseables en toda acción de largo plazo y con aspiraciones de contribución a la cohesión social. Este último concepto se refiere al “grado de interdependencia entre los miembros de una sociedad, basada en la identidad común, la solidaridad y la confianza, se funda en el desarrollo de una comunidad de valores compartidos, de metas y objetivos comunes bajo una situación de igualdad de oportunidades y basadas en la reciprocidad” (Banco Mundial, citado en Palma, 2003).
La Commission of Architecture and the Built Environment (Reid, 2008) es un órgano consultivo del Reino Unido, encargado de medir los impactos que la ciudad tiene sobre sus habitantes, enuncia algunos beneficios de “civilizar” nuestras calles:
Comunidades más fuertes, al ofrecer espacios para la interacción social.
Comunidades más seguras, tomando en cuenta las percepciones de cómo la gente interactúa.
Salud y bienestar, al promover la recreación y el viaje activo en la rutina diaria.
Economía más sólida, incrementando la caminata y tiempo en la calle, se activa la actividad comercial y turística.
Sustentabilidad ambiental, promoviendo la caminata y el ciclismo.
El diagnóstico estratégico de la situación futura de la movilidad urbana en el desarrollo urbano continental de Isla Mujeres, enumera las siguientes recomendaciones en función de estas proyecciones de población con respecto a sus medios de movilidad:
Se deberán establecer políticas encaminadas a prevenir altos porcentajes de utilización de transporte privado, con altas tasas crecimiento del parque vehicular, altos niveles de emisiones contaminantes a la atmósfera, poca cohesión social y baja ocupación por vehículo.
Se deberá privilegiar el uso de transportación colectiva terrestre en unidades de mayor capacidad, reduciendo el uso de unidades pequeñas que incrementan los índices de motorización, emisiones contaminantes y accidentalidad.
Se deberán propiciar las condiciones de seguridad para peatones y ciclistas para incentivar el incremento en el porcentaje de personas que eligen estas formas de transportación.
Se deberá promover la transportación colectiva de trabajadores del sector turístico por parte de las empresas, debido a la vocación económica del área de estudio.
Deberán diseñarse circuitos de recolección de pasajeros del transporte colectivo en función de los usos de suelo y las actividades productivas planeadas para el desarrollo urbano, evitando duplicidad, sobredemanda y subutilización.
Deberá privilegiarse a los sistemas de transportación colectiva sobre aquellos que presenten bajo nivel de ocupación de pasajeros por vehículo.
Deberá de generarse un diseño urbano de bajo impacto con el medio ambiente en torno a las zonas determinadas por el POEL como de conservación natural.
Deberá respetarse el diseño de vialidades establecido en el PDU del Desarrollo Urbano Continental Isla Mujeres, en toda su estructura urbana, así como áreas verdes, camellones y zonas de amortiguamiento establecidas en dicho documento.
Deberán respetarse los usos y destinos de suelo establecidos por el PDU del Desarrollo Urbano Continental Isla Mujeres, ya que fueron diseñados con un criterio urbanístico de equidad y sustentabilidad para los pobladores actuales y futuros del área de estudio.
Deberá de desarrollarse un diseño urbano y del paisaje que propicie el disfrute peatonal en las zonas portuarias y malecones que constituyen la comunicación entre la parte continental e insular del municipio de Isla Mujeres.

Con lo anterior se busca mostrar lo que ha significado expandir la consultoría en planeación estratégica de ciudades hacia la Riviera Maya, una zona donde se ubican las ciudades con los índices de crecimiento demográfico y territorial más altos del país, donde la labor del arquitecto, desde una perspectiva profesional y ética, adquiere la mayor relevancia y aplicabilidad.

Fuentes de información.


fotografia de Irma Jasso.
FERNÁNDEZ Güell, José Miguel (2006) Planificación estratégica de ciudades. Reverté, Barcelona, pp. 53-66.
JUÁREZ, Municipio de Benito (2007) Plan Estratégico de Desarrollo Sustentable. Instituto de Planeación de Desarrollo Urbano, IMPLAN, Cancún, 91 p.
LACOMBA, Ruth (Compiladora) (2004) La Ciudad Sustentable. Creación y Rehabilitación de Ciudades Sustentables. Trillas, México, D.F., 148 p.
NAVARRO Benítez, Bernardo; Cadena Pérez-Campos, Lidia (1990) Planeación del transporte y conflicto social. Revista Mexicana de Sociología, Vol. 52, No.3 (Jul-Sep, 1990) UNAM, México, pp. 3-14.
PALMA Irarrázabal, Andrés (2008) Las Políticas Públicas que no contribuyen a la cohesión social. Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas, Madrid, 63 p.
REID, Stuart (2008) Civilized Streets. Comission of Architecture and the Built Environment, Londres, 8 p.

viernes, 27 de marzo de 2009

Metaevalución Programa de Desarrollo Humano Oportunidades


por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez


Introducción.
El presente trabajo analiza la evaluación realizada por Agustín Escobar y Mercedes González de la Rocha al Programa de Desarrollo Humano Oportunidades, en seguimiento al impacto obtenido en su aplicación por parte de la Secretaría de Desarrollo Social en los ejercicios 2001 y 2002, en comunidades de entre 2,500 y 50,000 habitantes, es decir, comunidades semiurbanas de diversas entidades de la República Mexicana.
En dicho documento se analiza y sintetizan los cambios registrados en los hogares y las comunidades semiurbanas que se incorporaron al programa Oportunidades en septiembre de 2001 y que fueron reanalizados en 2002, a fin te conocer los factores comunitarios, de hogar y de organización que inciden en las áreas objetivo del Programa. Los autores buscan responder a las siguientes cuestiones, ¿Cuáles son los usos que la gente le ha dado a las transferencias en efectivo que el gobierno mexicano les hace llegar a través del Programa Oportunidades? ¿Qué cambios observamos en los hábitos alimenticios, en las dietas y prácticas de consumo, en la salud y en la educación de las familias? (Escobar y González, 2003: 5)
En el citado trabajo se evalúan los cambios registrados en algunos hogares de seis comunidades semiurbanas:
Arteaga, Michoacán;
Basconcobe, Sonora;
Ébano, San Luis Potosí;
Hostotipaquillo, Jalisco;
La Ribera, Jalisco, y
Tatahuicapan de Juárez, Veracruz
Las cuales se incorporaron al programa en septiembre de 2001. No se especifica cual fue el criterio para seleccionar solamente esas seis comunidades, y tampoco se aprecia una intención de cobertura exhaustiva de las regiones del país. Las comunidades corresponden a distintos tipos, definidos según los responsables de la evaluación de acuerdo a los siguientes parámetros:
1) tamaño (2,500 habitantes hasta 35,000);
2) variables demográficas básicas (fecundidad, mortalidad y migración);
3) porcentaje de población indígena;
4) porcentaje de población analfabeta, y
5) sector económico predominante (agricultura versus manufactura).
(Escobar y González, 2003: 5)
Con la intención de ofrecer los elementos necesarios para que se efectúen las elecciones estratégicas previas a la concepción de una evaluación, por parte tanto de quienes la encargan como de aquellos a quienes compete llevarla a término, el presente análisis se ha apoyado en el enfoque pluralista de la evaluación, según el planteamiento de Eric Monier, el cual busca proponer un enfoque pluralista de la evaluación que asocie a los actores sociales a fin de incrementar credibilidad y utilidad social.

Antecedentes.
De acuerdo con estudiosos de las Políticas Públicas, -como lo es Wayne Parsons-, en México, la evaluación de los programas federales empezó a ser obligatoria en la década de 1990. En la bibliografía revisada, se menciona el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades (evaluado por Iliana Yaschine, et al.) el cual, desde su concepción, estableció mecanismos de evaluación y grupos de control para conocer el impacto del mismo. Para este autor, la investigación de la evaluación se ocupa de dos dimensiones: cómo medir una política contra las metas que pretende alcanzar y cuál es el impacto real de la política en cuestión. (Parsons, 2007: 562-3)
El trabajo realizado por comisión de la SEDESOL en 2002 completa el de 2001, es decir, la información basal de los hogares y las comunidades en 2001 sólo adquiere sentido, a decir de los autores, al ser comparada con la del seguimiento de 2002, porque sólo en éste sería posible observar los cambios acaecidos de manera directa, no retrospectiva. De tal suerte, en 2001 fueron seleccionadas nueve comunidades para el estudio basal del programa Oportunidades en localidades semiurbanas, siete de ellas en proceso de incorporación en ese año y otras dos que serían incorporadas posteriormente, cuando se incrementara el presupuesto de Oportunidades. Los estudios de 2001 comprendieron la estructura de oportunidades de la comunidad; el funcionamiento y organización de unidades domésticas, la disponibilidad, acceso y uso de los servicios de educación, salud y otros programas sociales, y el proceso de incorporación de hogares en cada comunidad, a fin de establecer errores de inclusión/exclusión atribuibles a la organización del proceso de selección e incorporación (Escobar y González, 2003: 5-6).
Esta evaluación está centrada en lo que Parsons denomina las etapas “post-decisión”, y es que como señala, a medida que se hizo evidente que la formulación de políticas en muy diversas áreas no había alcanzado las metas establecidas o que éstas no habían sido claramente definidas, los estudiosos de las políticas públicas empezaron a trasladar su atención de los insumos y los procesos a los insumos internos, los resultados y los impactos. Este marco de las políticas públicas, nos dice, ha sido moldeado por el continuo y creciente interés en el análisis de costo-efectividad, el suministro de políticas y servicios, la mejora de la administración de recursos humanos y un mejor monitoreo y evaluación (Parsons, 2007: 477-9)

Metodología.
Como se menciona en la introducción, el presente análisis toma como referencia teórico-metodolótica el trabajo de Monier acerca del enfoque pluralista como una propuesta que ofrezca los criterios para la realización de elecciones estratégicas en torno a la evaluación, enfocada a los tomadores de decisiones que comisionan la misma y a la vez a los encargados de realizarla.
En dicho trabajo se cuestiona la parcialidad de los diferentes enfoques a la hora de evaluar:
Enfoque que adopta los objetivos concretos del programa como punto de partida
Enfoque por los efectos
Enfoque por la forma en que el programa se puso en práctica
Enfoque por los procesos
Enfoque por los actores sociales.
Por lo que la perspectiva de los impactos, de los medios utilizados y de los procesos, dan lugar a la propuesta de una evaluación liberada de los objetivos que privilegie el reconocimiento de los actores, y que reconozca las interacciones sistémicas inherentes a la aplicación de cualquier programa en un contexto complejo, conociendo también las dimensiones políticas de la evaluación. A este nuevo enfoque le denomina pluralista. Este enfoque se sitúa desde la perspectiva de las posiciones sociales emergentes, en vez de partir de los objetivos explícitos. Se apoya en el reconocimiento de una pluralidad de sistemas de valores que coexisten en el seno de la sociedad. Desde esta perspectiva, el programa se concibe como un proceso siempre abierto de aprendizaje colectivo y de búsqueda pluralista de soluciones a los problemas sociales. En este tipo de evaluación, las investigaciones están orientadas a resolver la cuestión: ¿Cuáles son las informaciones que requiere el sistema de actores para comprender mejor los efectos o los acontecimientos sobrevenidos durante el desarrollo de un programa?, es decir que no se espera que los actores busquen una solución óptima, sino una solución satisfactoria, reconociendo que, cuanto más incierto es el entorno, menos estables y concretos son los objetivos. (Monier, 1995).
En la evaluación analizada, se distingue entre el concepto de pobreza, el cual lleva a cabo mediciones estáticas en ciertos momentos en el tiempo y de acuerdo a la construcción de una línea de pobreza, y el concepto de vulnerabilidad, dinámico procesos que se generan en las condiciones de inseguridad/seguridad del bienestar de los individuos, grupos domésticos o comunidades ante un ambiente cambiante. Para los evaluadores el análisis de la vulnerabilidad implica tanto la identificación de las amenazas como de las capacidades que las personas tienen en el manejo de recursos, en el aprovechamiento de oportunidades. De acuerdo con los autores, los estudiosos de la pobreza y la vulnerabilidad han mostrado la utilidad de centrar el análisis en los recursos de los grupos domésticos (Escobar y González, 2003: 15-6)
Para clarificar lo anterior, se recurre a Parsons, para quien la evaluación implica dos aspectos interrelacionados
La evaluación de la política específica y los programas que la constituyen.
La evaluación de las personas que trabajan en las organizaciones responsables de la implementación de la política y los programas.
Por lo tanto, la evolución de la evaluación del desempeño debe entenderse en el contexto de la necesidad de controlar las finanzas públicas y alcanzar mayores niveles de costo-efectividad, eficiencia y efectividad. Cabe señalar que la evaluación analizada carece de indicadores de desempeño. Esto se observa y llama la atención si nos remitimos a autores para los que el analista de políticas públicas debe centrar su interés en la dinámica política y los valores con los que se han construido las medidas y la interpretación que se hace de los datos. (Parsons, 2007: 561-6)
Es por ello que se cuestiona su efectividad desde el planteamiento de Monier, quien al proponer un enfoque pluralista de la evaluación busca establecer una perspectiva que asocie a los actores sociales a fin de incrementar credibilidad y utilidad social. El autor nos apunta que el término evaluación deriva del inglés value (valor), por lo tanto, la cuestión clave no depende tanto de la metodología, sino en lo creíble que la evaluación resulte para los actores sociales. La credibilidad, entonces, no depende del rigor técnico de los instrumentos empleados, sino de cuan legítima consideren la propuesta los destinatarios de la evaluación. La evaluación nunca es una práctica neutral y ajena a las relaciones de poder; es un acto político que forma parte integrante del contexto político del programa, incluso si los evaluadores soslayan tal dimensión o pretenden negarla. Además, abunda Parsons, la expansión de las comunicaciones masivas y el uso de campañas informativas en muchas áreas de las políticas sociales y ambientales han favorecido un énfasis cada vez mayor en la responsabilidad individual sobre los problemas (Parsons, 2007: 531)
El tipo de evaluación que de manera explícita realizan Escobar y González del Programa Oportunidades, es el de impactos o resultados, en el cual se correlaciona los efectos observados con los objetivos previstos. Este tipo de evaluación parte de la hipótesis de que existen objetivos –claros, precisos y mensurables-, con los que se relacionan los efectos, susceptibles a su vez, de ser medidos. Sin embargo, señala Monier, quien aplica una evaluación desde esta perspectiva tropieza con la dificultad de traducir en términos operativos, racionales y jerarquizados, unos objetivos ambiguos, incoherentes y hasta contradictorios. Su principal critica esta basada en el hecho de que la puesta en práctica de un programa diverge inevitablemente, en mayor o menor medida, del dispositivo inicialmente previsto. Es por ello que, señala, hay que mantener las debidas reservas sobre la atribución de efectos a la causa que se supone es el programa previsto en origen (Monier, 1995)
En el muestreo de los hogares estudiados por Escobar y González en 2001 y reestudiados en 2002, ante el impacto del programa Oportunidades, se reconoce que los cambios observados pueden ser ecológicos, económicos, sociales o políticos, que se pueden presentar de manera brusca, como tendencias de mediano y largo plazo o como ciclos estacionales, y que en el seguimiento al impacto del Programa en términos de los cambios producidos en los niveles de vulnerabilidad de los hogares originalmente estudiados, puede ser alterado por el impacto de otros procesos, sequías, inundaciones, crisis económicas, etc., sobre las que el Programa, obviamente, no tiene ningún control.
Las ventajas de este enfoque, en opinión de los evaluadores, es el énfasis en el análisis del impacto del ambiente cambiante y los cambios en las estructuras de oportunidades en cuanto a menores o mayores condiciones de riesgo e incertidumbre (Escobar y González, 2003: 15)
En comparación con la evaluación de impactos, la evaluación por los medios utilizados (evaluación operativa), se nos presenta como un enfoque más realista que consiste en considerar el programa como un conjunto heterogéneo de medios empleados, sean estos financieros, técnicos, de comunicación, etc. Con la intención de respondernos las cuestiones siguientes: ¿Han permitido la selección y la utilización de los medios, alcanzar los resultados esperados?, ¿Fueron empleados los medios de acuerdo con el proyecto y los objetivos iniciales? Este tipo de evaluaciones se proponen, además de medir la eficacia global del dispositivo, maximizar los medios (realmente empleados) en relación con los fines (los objetivos fijados). No obstante que este tipo de evaluaciones da lugar a una respuesta más ajustada a su primera finalidad –la de describir los hechos o acontecimientos surgidos durante el programa-, pero no alcanzan, sin embargo, a explicarlos. (Monier, 1995).
Lo que se plantea es una evaluación liberada de los objetivos, lo que Monier denomina evaluar sin anteojeras, fundado en la Goal free evaluation (M. Striven, 1973, citado por Monier, 1995), y que básicamente establece que las evaluaciones no deben polarizarse en los objetivos iniciales, sino orientarse a responder la interrogante ¿Cuáles son, entre el conjunto de los efectos de un programa, los que satisfacen necesidades fundamentales? Para el autor es indiferente que no se cumplan los objetivos iniciales si el programa innovador causa efectos beneficiosos (aún sin ser intencionados) o, al revés, que se logren los objetivos al precio de efectos indeseables. Por ejemplo, en la evaluación analizada se afirma que en lo que toca al impacto del Programa en la economía del hogar, los participantes en todos los grupos de enfoque están de acuerdo en que el Programa permite comer mejor, comprar ropa a los niños y mandarlos a la escuela. (Escobar y González, 2003: 9)
De acuerdo a este enfoque, el evaluador debe abstenerse de leer los folletos o discutir con responsables oficiales del programa antes de analizar los efectos, a fin de eliminar sesgos perceptivos asociados con un conocimiento previo de las expectativas. Se aclara que su aplicación es delicada, sobre todo en lo que atañe a la determinación de las necesidades fundamentales, ya que el evaluador corre el riesgo de sustituir, con su propio sistema de valores, el de los responsables. (Monier, 1995). Un ejemplo de ello lo encontramos cuando los evaluadores determinan que, en teoría, el programa Oportunidades debe alterar las capacidades de las personas, en primer lugar porque provee un ingreso fijo dependiente de los niños que asisten a la escuela y del cumplimiento de las corresponsabilidades. En segundo lugar, porque debe tener un impacto en la salud y, por lo tanto, en la capacidad de trabajo y, a mediano plazo, porque debe mejorar la capacidad de inserción económica de las personas (Escobar y González, 2003: 16)
Aunado a lo anterior, la evaluación de los procesos, es decir, de las interacciones sistémicas, tiene como su finalidad principal explicar los fenómenos a partir de un análisis de las interacciones entre el programa y su entorno. Aquí nos señala Monier, la pregunta a responder es ¿Cuáles son los procesos que se hallan en el origen de los efectos observables? Esta perspectiva tiene por objetivo la identificación y la comprensión exhaustiva de los hechos relativos a las acciones comprendidas (comprehensive evaluation), en ella, el programa y su organización se perciben como entidades dinámicas que cambian a medida que se adaptan al contexto donde son llevados a la práctica. Para el autor, la evaluación persigue reajustar los medios (optimización) en función de las características del entorno. Los actores ponen en duda la existencia de un consenso en torno a los objetivos y la posibilidad de que una evaluación logre alcanzar conclusiones objetivas e imparciales. Como ejemplo podemos mencionar la parte de la evaluación analizada, donde los evaluadores sostienen la hipótesis de que, a mediano plazo, una mayor eficiencia en los sistemas de cumplimiento de corresponsabilidades (que disminuya los costos de las corresponsabilidades para las familias incorporadas y, por lo tanto, aumente la transferencia neta) permitirá disminuir la subocupación intensiva de mujeres y niños, lo que redundará en mejores ingresos por hora trabajada para ellos y un mayor impacto en las áreas sustantivas del Programa. (Escobar y González, 2003: 47)
Resumiendo lo planteado hasta ahora, la propuesta para un nuevo enfoque interactivo (responsive approach), que plantea Monier, privilegia la evaluación de las cuestiones que son relevantes para cada programa en particular. Se trata de un modo de abordar el tema que sacrifica en parte la precisión cuantitativa en aras de incrementar su utilidad para quienes intervienen en el marco del programa o se ven afectados por éste. De acuerdo a este marco teórico metodológico, la evaluación será pluralista si aporta una respuesta a las demandas de información de las personas interesadas y si los informes sobre los fracasos o los éxitos obtenidos reflejan, en su elaboración, los distintos sistemas de valores vigentes. El enfoque implica que se realicen determinadas actividades:
1. Definir los límites de lo que se considera parte integrante del programa
2. Apreciar directamente el contenido del programa y corregir ideas preconcebidas.
3. Se sitúa ante las partes implicadas, calibra expectativas y objetivos implícitos respecto a la evaluación.
4. Se forma una representación conjunta de las posiciones y de los problemas
5. Determinar una estrategia de evaluación y elegir la concepción adecuada (diseño)
6. Seleccionar el modo de recopilar los datos y las informaciones en función de necesidades.
7. Se procede a la obtención de datos
8. Presentación de resultados, informando extensamente experiencias personales
9. Seleccionar que informaciones difundirá, adaptar la forma al destinatario
10. Dar por terminada la evaluación reuniendo los puntos de las conclusiones.
La propuesta metodológica se enriquece además al considerar las dimensiones políticas de la evaluación. Aclarando que no se está sugiriendo siquiera que la evaluación haya desbancado a la política, pues ésta se encuentra en el núcleo mismo de toda evaluación. La implementación de un programa de acción de los poderes públicos es, más bien, un proceso político. Las elecciones entre sistemas de clasificación, de referencias, conceptos, teorías, modelos o puntos de vista asumidos o rechazados, son ejemplos de las premisas que participan en todos los procesos políticos. El carácter político también se percibe en esta perspectiva en las condiciones sociales de acceso a la información que origina, así como en la toma de decisiones que desencadena. Por lo tanto, una teoría de la evaluación ha de ser tanto teoría de la interacción política como una teoría relativa a la descripción del hecho, ya que la evaluación no puede sustituir a la decisión política. Lo que se propone más bien, es que las evaluaciones tradicionales quedan en entredicho, al margen de su rigor metodológico, si no se preocupan por encontrar una legitimidad política. Y es emplazándose en el centro mismo de los procesos políticos como el evaluador evita que se rechace la fundamentación de las conclusiones. (Monier, 1995).
El mismo autor establece las condiciones necesarias para que sean útiles las conclusiones, observando también que una evaluación puede establecer el balance de las consecuencias sociales de un programa público desde diversos puntos de vista. Para formular las hipótesis relativas a los impactos de un programa (teoría de acción), señala, se debe adoptar una posición (Monier, 1995). Y es que la evaluación puede ser objeto de utilizaciones perversas, como se observa en la tipología de las perversiones que puede entrañar una demanda de evaluación, donde encontramos:
evaluaciones-coartada. Consisten en exhibir operaciones exitosas (pantalla).
evaluaciones-aviso. Se destaca un indicador de fracaso para justificar interrupción.
evaluaciones-alegato. Encargadas con el propósito de encargar existencia de la propia organización evaluada.
De ahí la relevancia de lo puntos de vista asumibles por el responsable, a partir de responder a las siguientes preguntas:
¿Cuáles son la pertinencia y la utilización efectiva de los medios en el contexto de la acción definido por el programa?
¿Existe alguna posibilidad de mejorar la provisión de los servicios prestado en el marco del programa?
¿Que nuevas medidas cabe arbitrar para resolver los problemas sociales en los que el programa ha permitido una profundización?
Para la definición de la evaluación y de las cuestiones evaluativas, hay tantas perspectivas posibles para interpretar los datos y las conclusiones de la evaluación como situaciones socialmente difundidas. La utilidad social de una evaluación depende de las condiciones de apropiación de sus conclusiones por los actores sociales a los que va destinada (Monier, 1995).
Ahora bien, el dispositivo de evaluación puede asumir dos diferentes posturas, a saber, formulativa y recapitulativa. Si el propósito de evaluar consiste en informar a los protagonistas, mejorar la acción y transformar así su propio objeto, la evaluación es endoformativa (formative evaluation) (Scriven, 1967, citado en Monier, 1995). Si la evaluación, en cambio, está destinada a favorecer que personas ajenas al programa –poderes públicos, representantes políticos, ciudadanía en general- se formen una opinión global acerca del valor intrínseco de la acción, al margen de la opinión de sus protagonistas, es una evaluación recapitulativa (summative evaluation). Complementando, puede agregarse que la etapa de implementación requiere una evaluación “formativa” que monitorea la manera en que se está administrando o gestionando un programa, con el objetivo de proporcionar retroalimentación útil para mejorar el proceso de implementación (Parsons, 2007: 565).
En este sentido, las evaluaciones de las diversas etapas del programa Oportunidades, a pesar de ser estrictamente cualitativas, a decir de los evaluadores, buscan hechos generales. Para esto cumplen con dos condiciones: en primer lugar, los análisis de los estudios de caso se hacen con instrumentos conceptuales de índole general, en este caso el enfoque de la vulnerabilidad y los recursos de los hogares. En segundo lugar, este enfoque nos permite incorporar tipos de casos diferentes, con el fin de comprender las variaciones posibles y postular relaciones de carácter más general cuya comprensión sea de utilidad para quienes, en el Programa, buscan optimar sus resultados en hogares y asentamientos diferentes (Escobar y González, 2003: 22). Lo anterior adquiere sentido, si se reconoce que la evaluación debe ser “acumulativa”, es decir, debe buscar medir la manera en que la política/el programa en cuestión realmente ha impactado a los problemas que pretendía atender (Parsons, 2007: 568).

Desarrollo de la evaluación.
A continuación se presentan los principales hallazgos de este análisis de seguimiento a la evaluación realizada al programa Oportunidades de la Secretaría de Desarrollo Social en materia de vivienda, educación, salud y trabajo. Comenzando con el tema de la vivienda, los evaluadores encontraron que el principal factor que ha permitido hacer mejoras a las viviendas durante este año es el dinero que proviene de los Estados Unidos. Se catalogó como un segundo factor al programa Oportunidades (Escobar y González, 2003: 6)
En lo referente al capital humano, en el combate a la pobreza dentro del tema de la educación, el principal hallazgo fue que los hijos de las familias con Oportunidades han permanecido en la escuela en mayor grado que los que no tienen el Programa. Aunque en un año el Programa no ha tenido éxito en hacer volver a la escuela a quienes ya habían salido de ella, se encuentra un resultado que surge de los estudios de caso y de los grupos de enfoque: buena parte de los beneficiarios reporta un cambio favorable en las metas escolares. (Escobar y González, 2003: 7)
Después se describen los principales hallazgos en materia de salud, dentro de este rubro cabe mencionar que, a decir de los evaluadores, aún persiste en general el desabasto de medicamentos en las localidades, aunque en 2002 registramos una modesta percepción de mejoría por parte de los usuarios. En este sentido, se encuentra que se ha agravado la saturación y no se reporta un aumento significativo ni de equipo, ni de infraestructura, ni de medicamentos. Por otra parte, con respecto a la calidad del medicamento, los evaluadores señalan que el año pasado ya se había reportado que muchos usuarios notaban grandes diferencias entre la medicina de la clínica de salud y la que se adquiere en farmacia. Los programas de planificación familiar se han incorporado más sistemáticamente al paquete de atención Oportunidades. También se encuentra que se ha avanzado en la realización de exámenes de cáncer cérvico uterino. Varias clínicas habían alcanzado ya, en septiembre, sus metas para 2002, que eran a su vez superiores a las de 2001. La resistencia a estos exámenes persiste, pero es cada vez menor. Con respecto al suplemento alimenticio, la opinión de los médicos y de los beneficiarios sigue siendo buena en general. Sin embargo, en una de las localidades donde distribuye Diconsa hay retrasos muy fuertes en la entrega, lo que ocasiona que se distribuya después de su fecha de caducidad. El suplemento para madres (vía SSA), en cambio, se distribuye satisfactoriamente. (Escobar y González, 2003: 8)
Con respecto al trabajo, el documento de evaluación señala que, en suma, el panorama laboral general de las localidades estudiadas no ha mejorado y esto disminuye los impactos positivos del Programa. La subocupación intensiva de mujeres, jóvenes y niños dado el desempleo o subempleo masculino no puede disminuir y, por ello, su capacidad de dedicar tiempo y esfuerzo a las corresponsabilidades o a la escuela no ha mejorado. A esto se suma, además, la permanencia de los bajos ingresos y un sentimiento general de angustia e incertidumbre sobre el futuro y de tener que resolver las cosas día a día, lo cual es parte esencial de la vulnerabilidad. En el caso del trabajo infantil (los evaluadores incluyen en éste el trabajo hasta los 14 años), el hallazgo central en el seguimiento es que, aunque la permanencia en la escuela y la asistencia escolar han mejorado sustancialmente, el trabajo infantil no parece haber disminuido (Escobar y González, 2003: 8-9).
En este trabajo de evaluación se indica que, al menos en lo que se refiere a su fase semiurbana, el programa Oportunidades comienza a tener impactos positivos que deben reducir la vulnerabilidad y la pobreza de estos hogares en un plazo no lejano. Esto se observa en la asistencia escolar, en el cuidado de la salud y en lo que los beneficiarios reportan en el campo de la alimentación y la nutrición. Esto se afirma en razón de que en un muy corto plazo del seguimiento, se encontraron indicadores cualitativos que permiten afirmar que el Programa está cumpliendo con sus objetivos y que está disminuyendo, de manera modesta pero palpable, la vulnerabilidad de los hogares beneficiarios. (Escobar y González, 2003: 10-1)
De acuerdo con la evaluación cualitativa que ocupa a este análisis, los recursos de los hogares son de naturaleza tangible e intangible y en este documento los evaluadores se centran en el análisis de los cambios de dichos recursos. Los más importantes, desde su punto de vista y de acuerdo con el enfoque de los activos y las estructuras de oportunidades, son:
• Trabajo (y recursos productivos)
• Vivienda
• Capital humano
• Relaciones domésticas
• Relaciones sociales extradomésticas (capital social) (Escobar y González, 2003: 17)
En el caso de la vulnerabilidad de los hogares por lo que toca a vivienda, de acuerdo con la evaluación, ésta se compone de tres aspectos: calidad de la construcción (fragilidad versus solidez, así como factores que hacen más fácil o difícil la vida en ella), seguridad de la tenencia, y servicios con que cuenta. En general, encuentran que el impacto del programa Oportunidades en estos aspectos es indirecto. (Escobar y González, 2003: 27)
La principal limitación para la permanencia en la escuela, observan en las familias que habían entrevistado y en los grupos de enfoque que convocaron, era la económica. Esta limitación a su vez es compleja y contiene diversos factores. Su hallazgo es que los hijos de las familias con Oportunidades han permanecido en la escuela en mayor grado que los que no tienen el Programa. Un resultado que surge de los estudios de caso y de los grupos de enfoque, es que el Programa elevó las metas y expectativas educativas de padres e hijos. Esto no garantiza que se cumplan las nuevas y más ambiciosas, pero este cambio ya sucedió en muchos hogares. (Escobar y González, 2003: 31-3)
La interacción entre usuarios y servicios de salud, de acuerdo con los evaluadores, es particularmente determinante en el impacto del Programa en general porque: 1) los costos de los servicios de salud y de los medicamentos pueden potenciar o anular los efectos positivos de las transferencias monetarias, 2) el tiempo que pueden absorber puede aumentar mucho el costo de oportunidad del Programa para los usuarios, tanto si se trata de trabajadores remunerados como domésticos, y 3) después de las transferencias, la percepción de recibir o no un buen servicio de salud es el factor más sobresaliente en la percepción global de la calidad y utilidad del Programa, sobre todo por parte de los miembros que no asisten a la escuela. (Escobar y González, 2003: 34)
Entre las condiciones básicas del servicio evaluadas, se encuentran la relación entre la población atendida, la eficiencia en el suministro de medicamentos, los cobros de las revisiones y consultas, la asistencia a programas de planificación familiar, así como al examen de detección de cáncer cérvico uterino, y el suministro del suplemento alimenticio a la población objetivo.
De acuerdo con la evaluación, la escolaridad disminuye la vulnerabilidad a largo plazo, al permitir a los jóvenes más escolarizados ingresar a empleos estables y remunerados. En este sentido, destaca la atención prestada al tema del trabajo infantil porque, en opinión de los evaluadores, es en éste en el cual debe percibirse con mayor claridad el impacto del Programa. Es decir, el Programa no debe generar grandes cambios en los patrones de trabajo de hombres y mujeres adultos, pero sí en los de niños y jóvenes, entre quienes debería disminuir el empleo remunerado para dedicar más tiempo a la escuela. El hallazgo central en el seguimiento es que, aunque la permanencia en la escuela y la asistencia escolar han mejorado sustancialmente, el trabajo infantil (incluyeron en éste el trabajo hasta los 14 años) no parece haber disminuido. (Escobar y González, 2003: 39-42)
Por lo que toca al impacto en la economía del hogar, de acuerdo con esta evaluación, los participantes en todos los grupos de enfoque están de acuerdo en que el Programa permite comer mejor, comprar ropa a los niños y mandarlos a la escuela. Además, encontraron que el Programa permite, o bien disminuir el fiado o bien, pagarlo más a tiempo (lo cual, consideran los evaluadores, impacta en un mayor consumo). (Escobar y González, 2003: 47)
La conclusión general es que hay un impacto positivo y palpable, si bien sujeto a análisis estadísticos representativos, en los hogares e individuos participantes. Otro hecho importante que observan es que los hogares beneficiarios han hecho mejoras a su hogar en mayor proporción que los no beneficiarios. En materia educativa, se observan dos impactos relevantes, en primer lugar, hay una prolongación ya perceptible de la carrera escolar. En segundo, hay un cambio en las expectativas de carrera educativa en los padres y los jóvenes. En el sector salud, identifican que hay saturación en muchas de las unidades de salud y los responsables han respondido a ella con medidas muy variadas. La percepción que tienen los beneficiarios del sub abasto de medicamentos mejoró ligeramente del estudio basal al seguimiento. Los programas de planificación familiar y de revisión de cáncer cérvico uterino están logrando un mayor impacto y la mayoría de las clínicas ha excedido sus metas en este último rubro. Además, la cantidad de niños y jóvenes becarios que desayunan en sus casas ha aumentado notablemente.
En el ámbito del trabajo no se observan mejoras sustanciales. En resumen, los niños y jóvenes estudian más pero no trabajan menos. No obstante, hay indicios de que en un plazo mayor las transferencias y corresponsabilidades de beneficiarias, vocales y promotoras coadyuvarán para que ganen autonomía y autoridad en sus hogares, aunque es muy posible que esto produzca conflictos. (Escobar y González, 2003: 51-2)


Conclusiones.

Si partimos del concepto de que la evaluación de las políticas significa “aprender acerca de las consecuencias de las políticas públicas”, Thomas Dye (1987) citado en (Parsons, 2007: 563), la evolución es, -y de acuerdo con Monier, debe concebirse como-, un proceso pluralista, sin duda, pero también evolutivo y con múltiples finalidades. La construcción de la legitimidad política de la evaluación implica:
a) Crear una instancia de evaluación, depositaria del mandato político, distinta de los encargados de evaluar.
b) Asegurarse de que los tres subsistemas de actores (legitimación, acción, reacción) estén representados en el seno de la instancia.
La fundamentación de las políticas públicas reside en una definición de la demanda social, en otras palabras, en una identificación e interpretación de los problemas sociales que requieren una intervención de los poderes públicos. La creación de instancias de evaluación pluralista, en el marco de acciones públicas con un carácter coparticipativo, en apariencia mejoraría eficientemente la pertinencia del sistema de decisión y del propio sistema concreto de acción. Apoyándose en un modo de gestión negociado, la evaluación puede reducir el riesgo de acciones no contempladas o de entrar en efectos negativos irreversibles. Quedan pendientes muchas cuestiones, como la de asegurar un equilibrio adecuado en la representación de los puntos de vista, como lograr que sea operativo en la evaluación de sistemas de valores (Monier, 1995).
Puede agregarse también de que se trata de una evaluación de impactos que soslaya aspectos importantes como la organización encargada de la implementación del programa, ya que el enfoque Desarrollo Organizacional, sabemos que tiene por objetivo lidiar con la incertidumbre que enfrentan las organizaciones, y en tanto método de aprendizaje, el método DO aplica diversas estrategias para fomentar el compromiso, la autodirección y el autocontrol en las variables de las personas (Parsons, 2007: 571)
En este ejercicio de analizar una evaluación, se encuentra que la evaluación cualitativa tiende a conclusiones condescendientes con la instancia evaluada, y que, aun si tuviera una posición más critica hacia la instancia encargada de comisionar la evaluación, se carece de la evidencia empírica para respaldar las afirmaciones que hacen los evaluadores. Muchas de las observaciones se realizan desde la perspectiva de juicios de valor subjetivos. No se desconoce el hecho que la experimentación no produce datos concluyentes, y que a decir de algunos autores, la interpretación lo es todo. (Parsons, 2007: 569). Tampoco se obvia la tensión entre la teoría de la evaluación alejada del positivismo, y la evaluación en la práctica, que ha buscado ser altamente positivista al creer en la posibilidad de medir las cosas. (Parsons, 2007: 562), pero el muestreo se presenta como una elección que pudiera ser tendenciosa, ya que no se tienen los elementos comparativos de referencia necesaria. En una opinión de quien realiza este análisis, se requeriría de un muestreo más amplio, que muestre los resultados del programa en las diversas regiones del país y que permita establecer puntos de comparación entre las comunidades con los mejores y peores resultados, establecer un parámetro intermedio para el territorio nacional y evaluar escenarios.

Bibliografía:
ESCOBAR, Agustín; y González de la Rocha, Mercedes (2003) Evaluación Cualitativa del Programa de Desarrollo Humano Oportunidades. Seguimiento de impacto 2001-2001, comunidades de 2,500 a 50,000 habitantes. Secretaría de Desarrollo Social, serie: documentos de investigación, México, D.F., 66 pp.
MONIER, Eric (1995) Evaluación de los poderes públicos. Editorial económica, España. Cap V. “Las estrategias y los dispositivos de evaluación”, pp. 129-158.
PARSONS, Wayne (2007) Políticas Públicas. FLACSO, México, D.F. pp. 477-571.