miércoles, 13 de agosto de 2008

Renovarse o Morir. Plaza de Toros El Paseo-Fermín Rivera en SLP


Por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez, arquitecto, intersticio74@hotmail.com

De un tiempo a la fecha, se extiende rápidamente la tendencia mundial a cubrir espacios de espectáculos al aire libre, con miras a incrementar su rentabilidad a partir de mejorar los niveles de confort de los espectadores. Esta tendencia ha alcanzado a las plazas de toros, también denominados cosos taurinos, espacios conformados a manera de anfiteatro circular, de origen europeo antiguo, destinados al espectáculo taurino, el cual goza aún de amplia popularidad en países de Iberoamérica.
En la mayoría de los casos, se trata de intervenciones en inmuebles antiguos, que se enfrentan a la disyuntiva de conservar la tradición de la fiesta, con el sol vespertino como parte de su encanto, o bien, adecuarse a las necesidades de protección ante las eventualidades climáticas en beneficio de sus usuarios. El tema de construcciones contemporáneas en espacios de valor histórico es debatible, pero está ligado a premisas como pueden ser la utilización de la alta tecnología para hacer intervenciones de calidad en lo arquitectónico, y a la renovación inmobiliaria para ampliar el uso de espacios con valor patrimonial en lo urbanístico.
El tema de la cubierta, no obstante, ha sido parte integral de espacios recreativos de uso masivo desde hace mucho tiempo. Sabemos, por ejemplo, que el Coliseo romano contaba, en el período de auge imperial, con un sistema de mástiles de madera y cables, que soportaban una cubierta desplegable de tela de vela primero y de lino después.
Tenemos también el caso de Plazas de toros cubiertas en España, donde se cuenta con una enorme tradición en torno a la fiesta brava –las plazas se dividen en primera, segunda y tercdera categoría, según antigüedad, tamaño, tradición y cantidad anual de festejos-, con ejemplos tan notables como La Victoria, la Rivera de Logrono, Pontevedra y Zaragoza, las cuales cuentan ya con algun sistema de protección que las cubre.
En México, donde se encuentra la plaza de toros más grande del mundo (Plaza México, 41,262 espectadores), se encuentran también plazas cubiertas como el Toreo de Cuatro Caminos, cubierta con un domo metálico; el Palacio del Arte, en Morelia con techo laminado de plástico traslúcido, y la Plaza de la Concordia en Orizaba, que por su parte cuenta con un domo geodésico.
La Monumental Plaza de Toros el Paseo, construcción original de Pedro Nolasco, data de 1895, y es considerada de primera en el circuito anual de corridas de toros, con la reconstrucción en 1965 agrega a su denominación el nombre de Fermín Rivera, en honor al ilustre matador potosino. La última intervención que había sufrido el edificio, se remonta al período 1986-1988, cuando se amplió su capacidad y se reforzó la estructura.
Con una intervención respetuosa del inmueble, se cubre para proteger a sus usuarios de los aspectos climáticos como el sol, el viento y la lluvia, que presenta considerablemente esta latitud, por medio de una estructura metálica perimetral al inmueble original. Esta estructura alcanza los 24 metros de altura sobre el redondel, donde se ubica el anillo interior de 11 metros de diámetro, y donde confluyen 12 medios arcos o gajos, formados por una estructura de vector activo, formada por triángulos de PTR que van de los 2 metros a los 50 cm de alto en la unión con el anillo a base de soldadura. Esta estructura busca integrarse al conjunto preexistente acentuando su simetría y se apoya sobre columnas de concreto martelinado de 60 cm de diámetro y 8 metros de altura, salvando un claro de 72 metros.
La estructura esta recubierta por una velaria, consistente en una membrana de tensión biaxial, resistente a la deformación, con carácterísticas acústicas y térmicas, un sistema de alta tecnología con un período de vida útil de 15 años. El extremo cercano al anillo es de material traslúcido, mientras que en el extremo cercano a las gradas se utilizó material opaco para mayor protección de los espectadores.
Esta impresionante obra se estrenará para los eventos taurinos organizados en torno a la Feria Nacional Potosina a fines del mes de agosto 2008, donde los espectadores podrán disfrutar ya de las comodidades de la nueva configuración de la Plaza Monumental El Paseo-Fermín Rivera, orgullo de los potosinos.

Propietario: Sr. Joaquín Guerra
Proyecto: Ing. Eduardo Gómez Domínguez
Coordinador: Raúl Villalobos Gasca
Estructura: Ing. Enrique Navarro
Velaria: Arq. Jorge Suárez Villalobos
Fotografías: Arq. Jorge Suárez Villalobos, Claudia Artolózoga del Ángel, Héctor Israel Ramírez Ramírez

1 comentario:

Rodion dijo...

Bienvenido a la blogósfera, Vic.

Hoy vi por primera vez la plaza de toros desde la sierra urbanizada de san miguelito.

Que bueno que haya hitos, pero al proyecto le faltó mejora de la infraestructura para soportar espectáculos allí (yo me supongo que ya techado será más atractivo para conciertos y cosas así) y le faltó también una mejora de los accesos (¿como se permite que una arena para esa clase de espectáculos tenga puertas de 90x210cm?)